viernes, 18 de febrero de 2011

El legado cultural de "el" - Continua

 
 
En 2006, una investigación de PERFIL reveló cómo se vendían terrenos en el sur argentino.
 
El dato frío impacta: en la Patagonia, hay tierras que se venden casi sin restricciones a precios que podrían equipararse a los de una cuota de gimnasio porteño. En algunas zonas, los precios llegan a sólo 96 pesos la hectárea.
 
Años atrás, un escándalo de proporciones involucró al matrimonio presidencial y a su terruño en el sur cuando una investigación del diario PERFIL reveló que allí se remataban tierras fiscales, entre funcionarios y amigos del poder, a precios insólitos.
 
La información rezaba que en El Calafate, el último destino de Néstor Kirchner en vida, las tierras fueron entregadas sin proceso de licitación alguno, en superficies que al menos triplican la extensión de las que se entregan a vecinos comunes, y a un precio de 7,50 pesos por metro cuadrado, mientras el precio de mercado oscila entre los 30 y los 120 pesos.
 
Pero eso no era todo. En diciembre de 2006, cuando se publicó el artículo, había tres mil pedidos de terrenos fiscales pendientes de aprobación municipal y en la villa turística había serios problemas con la provisión de agua, energía, gas y cloacas.
 
Un slogan del vicepresidente de la UCR local, Alvaro de Lamadrid, rezaba en aquel entonces: "Primero Santa Cruz, de día sin agua y de noche sin luz". En la nota se consigna el decreto municipal, con fecha 3 de enero de 2006, que autorizaba la venta a favor del ex presidente Kirchner de 20.000, 33 metros cuadrados ubicados en la 820 “al precio de pesos siete con cincuenta ($ 7, 50) el metro cuadrado, con destino a comercio”.
 
Hace dos años, éste diario también revelaba la compra a bajos precios del principal socio de los Kirchner, Lázaro Báez, en El Calafate: la villa turística le vendió entonces a testaferros del empresario casi 10 mil metros cuadrados también a $ 7,50 el metro.
 
 
Hoy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas.
De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que condena la política mientras la practica.
Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura:   Desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos impusieron el relativismo
La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente.
Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS.
Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo.
Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.
Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía.
Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.
Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud: Los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente.   Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo.
Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados.
Adoran la periferia pero jamás viven en ella.
Firman peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se instalen en su casa.
Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la republica.
Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos.
Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.
 
Nicolás Sarkozy

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