viernes, 18 de febrero de 2011

El legado cultural de "el" - Continua

SIGA EL BAILE, SIGA EL BAILE.........

 
El entrañable interprete de tangos y milongas, ya desaparecido, Don Alberto Castillo, verdaderamente popularizó el género uruguayo del candombe en la Argentina con su “Siga el baile, siga el baile, de la tierra en que nací, la comparsa de los negros al compás del tamboril. Siga el baile, siga el baile, con ardiente frenesí, un rumor de corazones encendió el ritmo febril…” Pareciera que Carlos Warren, autor de la letra y de la música, la hubiera creado a pedido de aquellos argentinos que con estupor veíamos, y seguimos viendo lamentablemente, los recientes sucesos “desencadenados” en Buenos Aires: Léase los incidentes en la masiva ocupación del Parque Indoamericano, la ocupación del Club Atlético Villariño, los multitudinarios incidentes y saqueos en la Estación Constitución, la ocupación y toma del predio y el Frigorífico Finexcort en Bernal etc. etc. etc. Ahora bien, las grandes ciudades del interior como Rosario y Córdoba tampoco han sido ajenas al “ardiente frenesí” del reclamo social y popular que mantiene en vilo a las autoridades, las que se devanan los sesos para encontrar una solución que satisfaga a los reclamantes y que por otro lado salvaguarde los derechos y los bienes de esta clase media empobrecida y sufriente que estoicamente sigue siendo el motorcito del País. Pero como podemos ver el baile sigue y con la más “fulera”.-
 
Creo que si alguna vez los argentinos nos acordáramos de respetar, practicar y hacer cumplir los postulados de nuestra Carta Magna encontraríamos en ello la genuina solución a nuestros reiterativos conflictos. No hace falta buscar en otra parte.-
 
Así como a un paciente enfermo su galeno le puede indicar vitaminas para su mejor recuperación, también evita que se caiga en un exceso de estas, como lo es la hipervitaminosis, ya que el remedio en este caso resultaría peor que la enfermedad. Traspolando esta reflexión al orden jurídico normativo, la Argentina se encuentra “empachada” de normas que se superponen y contradicen unas con otras, enmarañando aún más lo que debería ser un desenvolvimiento ágil y efectivo de los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, y me animo a utilizar un neologismo: La Argentina padece de “Hipernormatividad”. Sobre este trípode descansa la Constitución Nacional y en la letra el equilibrio es perfecto y la sostiene con gallardía, pero cuando abordamos la realidad nacional vemos que en la práctica esta armonía en la relación de los poderes desaparece, se desdibuja, y comienza a tambalearse la ley fundamental y con ella el Estado de Derecho.-
 
Esperemos que la justicia argentina siga con sus ojos vendados como garantía de su objetividad e imparcialidad, y que asimismo no tape nunca ni sus oídos ni su boca como un posible síntoma de su autismo.-
 
Dr. Jorge Enrique Yunes – Abogado – Doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales – (2000) Rosario – jeayunes@yahoo.com.ar
 
 
 

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