Ya avalaron los de 2012 y la presidenta no se conforma. La campaña complica las sesiones.
El Congreso se reunirá pocas veces en el resto del año pero Cristina Kirchner quiere que eso alcance para al menos aprobar las cuentas del Estado de 2013, un trámite olvidado pero que a ningún presidente le gusta dejar pendiente.
Por eso en los últimos meses la presidenta exigió apurarlo y en eso está. En la última sesión se aprobaron los gastos de 2012 y en las próximas reuniones de ambas Cámaras se haría lo propio con las del año siguiente.
Antes, mañana debe aprobarla la Comisión Mixta revisora de cuentas, una bicameral que también tiene la misión de dictaminar sobre los informes de la Auditoría General de la Nación.
Como es habitual, el kirchnerismo la domina, traba todos los informes molestos de los auditores y aprueba los gastos sin chistar. La oposición emite dictámenes de minoría pero no tiene los números para imponerlos en el recinto.
El problema del kirchnerismo es cómo y cuando sesionar, porque la campaña electoral tiene distraídos a los legisladores y ya ni siquiera escuchan a la presidenta.
En el Senado habrá sesión del miércoles próximo, para aprobar las restricciones a la venta de acciones del Estado en empresas privadas. Y nadie cree que podrá volver a reunirse antes de las elecciones generales.
En Diputados son más optimistas. Planean sancionar la ley sobre acciones del Estado el 23 y aprobar el presupuesto durante octubre, aunque, por lo bajo, en el bloque K reconocen que no está nada fácil garantizar el quórum.
El destino del presupuesto es incierto. El rumor más fuerte es que tendrá fuertes limitaciones para el próximo presidente, pero el Senado no lo tratará. Y quien gane en octubre deberá empezar a hacer cuentas.
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