miércoles, 15 de octubre de 2014


La centralidad de Cristina la vencerían el tiempo y la recesión económica


octubre 15, 2014
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Analistas políticos y periodistas levantaron su voz estos días ante la sanciónexpress de leyes por parte del cristinismo. Es que muchos piensan que Cristina actúa como si no se fuera en diciembre del 2015 o bien creen que el Frente para la Victoria puede todavía ganar las elecciones presidenciales.

 Pero en realidad la máxima aspiración sería obtener en las PASO un porcentaje aceptable de votos para el oficialismo -cerca del 30% en una visión sumamente optimista. Pero el oficialismo correría el riesgo de que en la primera vuelta no supere el 25%, con serias posibilidades de quedar fuera del ballotage, al que llegarían Sergio Massa y Mauricio Macri.

Un enero caliente

De ahí que la máxima aspiración del cristinismo sería obtener en la primera vuelta cerca del 20%, para que una buena cantidad de representantes de La Cámpora entren a la Cámara de Diputados, que se sumarían a los que ya están para tratar de negociar impunidad a cambio de votar a favor de las iniciativas del nuevo gobierno.

La recientemente sancionada ley de abastecimiento por ahora es utilizada más para amenazar a empresarios que para intervenir empresas, como establecía la reforma a ley que rige la Comisión Nacional de Valores. Aunque no se descarta que en el camino de la desesperación el gobierno la utilice.

Otra teoría sostiene que la presidente apuró la sanción de leyes trascendentes para trascender en la historia argentina. Pero su casi segura derogación, que están consensuando el Frente Renovador, el PRO, la UCR, el Socialismo y demás partidos de oposición hará que le dure poco su proyección histórica.

El ministro de economía, con la ley de abastecimiento en la mano, les dijo a varios grupos de empresarios que en enero se hará una oferta a todos los holdouts y no sólo a los que hicieron juicio. Y si bien la ley de pago soberano -otra sanción express- lo prohíbe, la podrán derogar, ya que el gobierno, cuando se siente al borde del abismo, siempre da marcha atrás. Sin embargo, ahora, con una brecha cambiaria superior a la de enero pasado, no quiere devaluar, porque se trasladaría totalmente a los precios.

Pero mucho tiempo esta brecha no se puede sostener, de ahí que este octubre, como dijimos en una nota anterior, es un mes bisagra para ver qué pasa con la cotización del dólar, porque no se cree que el gobierno pueda llegar hasta el supuesto arreglo de enero sin devaluar.

Supuestamente, en enero empezarían las negociaciones que pueden llevar dos o tres meses, si es que en verdad el cristinismo quiere hacer una oferta aceptable para los buitres.

En conclusión, la centralidad del cristinismo, que no tiene respuestas en la oposición, no le serviría para mucho cuando la recesión económica se profundice aceleradamente.
Guille-3-14-2

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