martes, 14 de octubre de 2014


Fin de semana a sangre y fuego en Santa Fe: seis muertos en 29 horas

En la ciudad ya suman 114 crímenes este año

Todas las víctimas eran jóvenes de entre 18 y 31 años. 

El intendente quiere que envíen a la Gendarmería.

Santa Fe registró uno de los fines de semana más sangrientos del año que ayudó a estirar –tristemente– la cifra de homicidios en este 2014. En lo que va del año 114 personas fueron asesinadas en la ciudad y la tendencia parece no detenerse: durante el fin de semana se registraron seis crímenes en apenas 29 horas, y hubo varios heridos. 

A raíz de esto, el intendente José Corral solicitó una reunión de urgencia con el gobernador Antonio Bonfatti. 

Le pediría el arribo de la Gendarmería para intentar controlar la situación.

La nueva seguidilla de muertes comenzó durante las primeras horas del sábado en la ciudad de Santa Fe y sus alrededores. El primero en conocerse ocurrió en un barrio del Oeste, donde un joven fue encontrado sin vida con varios impactos de bala en el interior de su casa. Cuando la Policía llegó a la escena del crimen, la vivienda estaba prendida fuego. Se cree que fueron los atacantes quienes incendiaron la casa para borrar los rastros, indicaron fuentes policiales.

El otro de los hechos tuvo como víctima a una mujer de 29 años que fue asesinada de un disparo en la cara en su casa, alrededor de las cuatro de la madrugada. A raíz del hecho, hay un hombre de 25 años detenido como principal sospechoso del crimen, del que se investiga el móvil.

La madrugada del sábado iba a dejar otra víctima fatal. Un joven de 18 años fue baleado en la cabeza en Alto Verde, como producto de un enfrentamiento entre bandas.

A medida que los tres homicidios ganaban su lugar en los títulos locales y ya el ámbito político mostraba su preocupación por el tema, alrededor de las 20.30 del sábado, en uno de los lugares más transitados de la ciudad, un joven de 19 años fue ejecutado de un tiro en la cabeza y rematado con otro en el pecho.

El crimen ocurrió sobre la avenida Aristóbulo del Valle. Para sorpresa de los investigadores, de acuerdo a las primeras pericias balísticas los proyectiles que impactaron en la víctima fueron de distintos calibres (un revólver 22 y una pistola 9 milímetros). Testigos del hecho señalaron que el agresor huyó del lugar caminando. Después lo habría apoyado una moto en la que finalmente se alejó.

Otro de los hechos ocurrió en la zona costera de Colastiné, donde un muchacho de 31 años fue herido a puñaladas en una pelea entre bandas. La víctima agonizó en el hospital de Emergencias José María Cullen y falleció en la mañana de ayer.

Por último, en las primeras horas de ayer otro joven murió luego de recibir un balazo en la nuca. El hecho ocurrió en Recreo y por este crimen hay un taxista de 53 años detenido y la Policía secuestró un taxi Chevrolet Corsa y un revólver calibre 38, informaron fuentes del caso a Clarín.

Como consecuencia de la ola sangrienta en la ciudad, que parece no detenerse ante nada, el intendente José Corral pidió reunirse con el gobernador Bonfatti.

“Necesitamos decisiones urgentes y enérgicas. Es una situación desesperante”, señaló Corral y reiteró la necesidad de que Gendarmería llegue a algunos barrios de Santa Fe por la gravedad de la situación.


Se fugaron 12 presos de una comisaría en Luján

​Fue ​anoche cerca de las 21 y a cuatro cuadras de la Basílica. De los doce, seis ya fueron recapturados en medio de un cinematográfico despliegue policial en la zona. Esta madrugada los buscaban casa por casa.
La calma de la ciudad bonaerense de Luján, ubicada a 68 kilómetros al Oeste de la Ciudad de Buenos Aires, se vio alborotada anoche cuando 12 detenidos, que estaban alojados en los calabozos de la comisaría Luján Primera, lograron ganar la calle en circunstancias que se investigan. 
Según relataron vecinos del lugar al diario digital lujanenlinea.com.ar, los individuos "se habrían refugiado en casas cercanas" a la dependencia policial. Esto, desató un amplio operativo policial en la zona lo que provocó que algunas manzanas queden literalmente aisladas por patrulleros que cortaron las bocacalles mientras se rastrillaba casa por casa para dar con los evadidos. 
El pánico se apoderó del lugar. Vecinos contaron que "se escucharon disparos y muchos gritos", y que efectivos policiales "caminan por los techos con arma en mano", buscando a los prófugos. 
Si bien circularon diferentes versiones sobre del número real de presos fugados, el subsecretario de seguridad municipal, Héctor Navarro, confirmó al canal de noticias TN que 12 reos lograron escapar y que seis de ellos ya fueron recapturados. Además, reconoció que había una sobrepoblación carcelaria en dicha dependencia, ya que "hay celdas para 19 y había 22" detenidos en el lugar.
Para dar con el resto de los delincuentes que están en libertad, se anunció la llegada de unos 70 efectivos de la Bonaerense como refuerzo para "profundizar la búsqueda", destacó Navarro esta madrugada.

La zona más caliente de los robos a pasajeros de colectivos

Plaza Once, tierra de nadie

Los asaltan en las paradas, de manera cada vez más violenta.

También sufren arrebatos cuando suben a los micros, una vez que están arriba e incluso por las ventanillas. 
Casi no se ven policías.

El día en que la iban a asaltar, Irma Castillo salió cansada del trabajo. 
Caminó hasta Plaza Once y evitó cruzar por el medio, a pesar de que bordearla le llevaría más tiempo. 

Pero ya había visto varios robos allí y ese era uno de sus recaudos. 

Por Ecuador, llegó hasta Bartolomé Mitre y empezó a esquivar gente. 

En un momento, mientras esperaba el colectivo 32 para ir a su casa de Parque Patricios, se acordó de que tenía que recargar su tarjeta SUBE. 

Metió una mano en un bolsillo, sacó el monedero y en un instante un ladrón ya se lo había arrebatado y se alejaba corriendo. 

Quiso darse vuelta para mirarlo, pero vio que otros jóvenes se le ponían adelante para evitarlo.

Fue un viernes a las seis de la tarde, hora pico en esta zona. 

Ese mismo día, Irma Castillo iba a presenciar otro robo. 

“Subí al colectivo y me llamó la atención un grupito de jóvenes que se quedó abajo. 

Pensé que querían saludar a alguien apenas arrancara el colectivo, como en las películas. De golpe se acercaron y uno saltó y por la ventanilla le arrebató el celular a un pasajero que iba hablando, sentado en su asiento”, cuenta.

Lo que ocurre en Plaza Once no es una película: según el relevamiento del Mapa del Delito que realizan los vecinos, entre el 1° de noviembre de 2013 y el 1° de mayo de 2014 la gente de la zona denunció 348 de delitos, a un ritmo de dos por día

En los alrededores de la plaza, las organizaciones vecinales contabilizaron otras 401 denuncias en el mismo periodo. Toda el área es el escenario predilecto de los ladrones que atacan a pasajeros de colectivo, ya sea en las paradas, cuando están subiendo o adentro de los micros.

“Lo que nos sorprende es la violencia que hay en los robos”, dice Nelson Durisotti, coordinador del Mapa del Delito. “ Aumentó un 25 por ciento la violencia comparando con el relevamiento anterior que hicimos”.

A Irma, por ejemplo, cuando se le leen las estadísticas comenta haber visto a una pasajera subiendo al colectivo 41 mientras un ladrón la tomaba de una oreja para arrancarle un aro. Y así puede enumerar decenas de casos más.

Ahora son las cuatro de la tarde de un viernes en la Plaza. Algunos evangelistas toman un micrófono y hablan de Dios y del diablo para unos pocos, que los miran y escuchan sentados. Hay prostitutas trabajando sobre la vereda de Rivadavia, desde la calle La Rioja hasta Ecuador. Sobre Bartolomé Mitre, en diagonal al santuario que recuerda a las víctimas de Cromañón, un comerciante acepta hablar con Clarín. Aquí, como en tantos territorios, todo el mundo sabe lo que ocurre: vecinos, comerciantes, transeúntes, puesteros.

 Todos menos la Policía.

El comerciante comenta que las bandas que operan en la plaza se van renovando. Que la anterior estaba compuesta por una familia de gitanos, de entre 12 y 14 integrantes.

“Vos veías robos entre las 11 y las 14 y llamabas al 911 y no venía nadie. Sentíamos que era zona liberada. Eran siempre los mismos. Te apretaban entre varios, hacían robos ‘piraña’. 

Hoy, la nueva banda se dedica a asaltar a los pasajeros de colectivos”, agrega.

Según el puestero, uno de los integrantes de la banda primero recorre la zona en bicicleta para ir marcando posibles víctimas. Luego otros van, roban y enseguida se cambian de ropa para seguir dando vueltas sin que los reconozcan. Después, explica, hay otra organización que se ubica sobre Rivadavia, cerca de Pueyrredón. 

Son pungas de nacionalidad peruana.

El día en que la iban a asaltar, Claudia Carlos se sentía muy bien. Había salido del hospital Ramos Mejía, después de conocer a su primera nieta. 

Caminó hasta Plaza Once y empezó a buscar la parada del colectivo 98, que la llevaría hasta su trabajo, en Avellaneda. “Me trabaron las piernas, me caí, se me cayó la cartera y se la llevaron. 

Adentro tenía dinero, el celular y la cámara con las fotos de mi nieta recién nacida. Perdí todo. 

Y siempre veo lo mismo”, explica. Y agrega, porque esa fue la única vez que la asaltaron pero no la única que lo intentaron: 

“¿Sabés lo que hacen? Cuando está por arrancar el colectivo corren y tratan de manotearle algo al último que sube, que está de espaldas y no los ve. Yo zafé porque en los bolsillos no tenía nada”.

Otra modalidad son los robos arriba de los micros, siempre en la terminal de Once. Los ladrones suben y se quedan cerca de las puertas. Justo antes de que el colectivo arranque, arrebatan a cualquiera que esté ubicado en los alrededores de las puertas y bajan corriendo.

Claudia, igual que todos en el barrio, han visto decenas de robos.
Lo que nunca presenciaron fue una detención

La única Policía que se ve en la plaza es la Metropolitana, pero está lejos de donde ocurren los robos, en Rivadavia y Ecuador. 

“Antes había un policía de la Federal. Los ladrones lo veían y se iban para otro lado. Pero lo sacaron. 

Ahora no hay ni uno que figure. Los ladrones no son gente en situación de calle. 

Son tipos que vienen a ‘trabajar’. ‘Laburan de esto’. Y lo hacen porque saben que no pasa nada ”, repiten las vecinas.

Kioscos que sólo abren durante la madrugada y peleas a tiros

Vecinos denuncian que los narcos usan negocios legales como pantalla para vender droga.

En los alrededores de Plaza Once hay kioscos que abren a las cuatro de la tarde. Otros, directamente, lo hacen a partir de las 12 de la noche. Lo importante, parecería, es estar abiertos durante la madrugada.

“Son pantallas para vender droga. 

Nosotros denunciamos también a pizzerías y pollerías que hacen lo mismo. Sabemos de una casa ubicada sobre la calle Sarmiento que llegó a tener 17 causas penales por venta de drogas. 

Vinieron fuerzas policiales con el secretario de Seguridad Sergio Berni, también estuvo la televisión; allanaron y al otro día estaban vendiendo otra vez”, le dice a Clarín Ana Domeni, 20 años en el barrio, de la asociación “Once movilizado”.

Las cosas raras en los alrededores de Plaza Miserere ocurren de noche. O antes de eso: cuando comienza a oscurecer. 

Como si fuese una pequeña organización, entonces llega gente que, según los vecinos de las asociaciones, se aloja en distintos hoteles. Son el nexo entre los clientes y los narcos: se paran en las esquinas y reciben a los visitantes.

Según comentarios de vecinos a Clarín, ahora, la modalidad es guardar cantidades importantes de droga en autos estacionados y tener encima pocos gramos, para eludir posibles procedimientos.

Pablo Machado es otro vecino que trabaja en las organizaciones que luchan contra la inseguridad en el barrio. 

Ha salido de testigo en varias detenciones y allanamientos. “Una vez, durante un operativo, un policía me dijo: 

‘¿Podés creer que este tipo venga desde la villa 31 a comprar?’

. Me lo señalaba y me mostraba el documento, donde figuraba su dirección. 

La Policía antes decía que los vendedores venían de otro lado; ahora, que ya están instalados.

Que se ocultan en casas tomadas de la zona”, dice.

Con los locales de compra y venta de celulares de dudoso origen ocurrió lo mismo que con los puntos de venta de droga. 

La Policía los allanó ante la prensa. Días después, un canal de televisión volvió y filmó los negocios con una cámara oculta: seguían abiertos.

“En los alrededores de la plaza te vas a encontrar con personas que caminan con carteles que ofrecen comprar celulares. 

A mi hija llegaron a morderla para robarle. Seguramente, fue a parar a una de las tantas bocas que tenemos en el barrio”, cuenta Cristina Rey, de la Asociación “Comuna 3 Mujer”.

Pero esto no es nada comparado con los tiroteos entre bandas por los puntos de venta de droga. 

Ni con los que a punta de pistola usurpan casas que ya habían sido usurpadas y les cobran a los manteros por guardar allí su mercadería.

Balearon a un ingeniero y a su esposa en Mar del Plata

Inseguridad Las víctimas habían ido a pasar el fin de semana largo. Cuatro ladrones robaron en una casa vecina y luego se metieron en la de ellos. El hombre recibió un tiro. A su mujer le pegaron dos y está grave.

El matrimonio había recorrido poco más de 350 kilómetros para aprovechar el fin de semana largo y descansar, en una época del año donde el cuerpo pide un respiro. Todo marchaba como lo habían planificado, pero todo se modificó abruptamente. 

Cuatro ladrones entraron en la casa, tipo alpina, y los asaltaron. Hubo un forcejeo y la peor parte se la llevó la mujer, quien recibió dos disparos en el pecho y ayer seguía internado en estado reservado. Su marido, ingeniero, terminó herido de bala en un hombro, aunque se recuperaba favorablemente.

El episodio se registró en la tarde del sábado en el barrio Santa Isabel, zona de los acantilados, al sur de Mar del Plata. Antes de este violento hecho, los delincuentes entraron a una vivienda de la calle 783. Allí maniataron a sus dos ocupantes, los encerraron en un baño y les sacaron algunas pertenencias.

Pero los asaltantes no se quedaron conformes con el botín y decidieron entrar a la propiedad vecina. Allí se encontraba una pareja de La Plata. 

Por cuestiones que se investigan, comenzaron a disparar y la mujer, de 56 años, recibió dos tiros en el pecho y el hombre, de 63, uno en el omóplato con orificio de entrada y de salida.

Los turistas fueron trasladados al Hospital Interzonal, donde el ingeniero quedó internado fuera de peligro y su esposa fue intervenida de urgencia, tras lo cual quedó en estado reservado.
Fuentes policiales indicaron que cuando los ladrones intentaban escapar, un patrullero del Comando de Prevención Comunitaria (CPC) comenzó a perseguirlos y se generó un tiroteo que terminó cuando uno de los asaltantes, de 29 años, fue herido en una pierna.

El ladrón baleado se bajó del auto (un Ford Siena color blanco) y quedó tendido en la calle, con lo cual la Policía pudo detenerlo y le secuestró una pistola calibre .22 que intentó descartar en un descampado.

El joven también fue trasladado al hospital Interzonal para su atención. Ayer lo indagó la fiscal de Flagrancia Alejandra Bonichini, a cargo de la investigación. 

Los tres cómplices lograron escapar y abandonaron el coche sobre la ruta 11, a metros del ingreso al barrio asaltado. 

La Policía hizo pericias y los buscaba anoche. Según las fuentes, los ladrones actuaron a cara descubierta.

De las víctimas, en tanto, no trascendieron sus identidades. Sólo se supo que el ingeniero es empleado en una repartición pública.
Este año Mar del Plata ha sido escenario de una violencia que crece.

Es la ciudad con más crímenes durante asaltos en el interior de la Provincia, con al menos 13 casos, según una estadística recopilada por Clarín.

En todo 2013 mataron a 17 personas.

La seguidilla violenta comenzó con un episodio brutal. El 10 de enero, ladrones escapaban de cometer un robo y chocaron contra un auto en el que viajaba una familia. A causa del impacto murió Rogelio Gentil, un anciano de 96 años. 

Y Graciela Diez (64) agonizó cuatro días.

El último caso con resultado trágico se produjo el viernes 3 de octubre y la víctima fue el repartidor de pan José Ignacio Arduaín (58).

Un grupo mapuche se adjudicó el ataque a un refugio dentro del parque Nahuel Huapi

La cabaña fue incendiada por encapuchados que ataron al cuidador y a su novia

Por Soledad Maradona  | Para LA NACION

Descripción: Imagen quitada por el remitente.

SAN CARLOS DE BARILOCHE.-Tras un atentado reivindicado por un grupo mapuche autodenominado Puel Mapu, quedó reducido a cenizas un refugio de montaña del Valle del Challhuaco, en el Parque Nacional Nahuel Huapi, a 20 kilómetros del centro de esta ciudad

El hecho, que no tiene precedente en esta ciudad, aunque sí en poblaciones vecinas de Chile, es investigado por la Gendarmería. La denuncia fue realizada por las autoridades del parque nacional, que mantienen reserva sobre el caso, al igual que el Club Andino Bariloche, propietario del refugio Neumeyer, construido en 1971 en territorio del área protegida.

Ayer, el panorama en el lugar era desolador. En medio de un bosque de coihues que habitualmente recibe residentes y turistas que realizan un circuito corto de trekking, se veían las chapas retorcidas, vidrios estallados, maderas reducidas a cenizas y elementos del interior del refugio carbonizados. 

A unos 50 metros, un depósito que hacía las veces de leñera quedó destruido, con el esqueleto de una motocicleta en su interior; a unos 200 metros, más allá de un puente de madera sobre un arroyo, yacía una retroexcavadora incinerada.

En ese lugar, los brigadistas encontraron panfletos firmados por el Movimiento Mapuche Puel Mapu, en los que se reivindicaba el reclamo mapuche de restitución del territorio y el rechazo a la actividad minera, petrolera y a la "explotación capitalista" de esa tierra, que consideran ancestral.

El hecho coincidió con el Día del Respeto a la Diversidad Cultural y a un día de que el pueblo mapuche celebrara "el último día de libertad de los pueblos originarios".

Según relató a LA NACION una trabajadora del lugar, cinco hombres encapuchados y armados sorprendieron ayer, aproximadamente a las 6, al encargado del refugio, que dormía en la cabaña con su pareja.

"Entraron a punta de pistola, encapuchados, y cuando los hicieron salir les quitaron los celulares; ya habían prendido fuego la leñera", relató aquella empleada, que tuvo diálogo directo con los afectados.

Otras fuentes coincidieron en el relato y señalaron que el encargado y su novia fueron atados a un árbol en la zona boscosa que rodea el refugio, y que cuando se pudieron desatar corrieron por el camino de ripio hasta la ruta 40 Sur, ubicada a unos 15 kilómetros, para pedir ayuda y llamar al servicio de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE) del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Pedro Curuhual, jefe del ICE, confirmó que se recibió el aviso a las 8.30, informando un principio de incendio forestal, pero que cuando llegaron los brigadistas se encontraron con que el fuego ya había consumido el refugio, la leñera y una retroexcavadora que estaba alejada del edificio quemado.

Damián Mujica, intendente del parque Nahuel Huapi, confirmó a LA NACION que hay "indicios y comentarios de que podrían haber prendido el fuego de manera intencional" y que la institución presentó la denuncia ante la Gendarmería "para que se investigue cómo se inició".

También desde el Club Andino fueron cautos: "Es muy reciente, no podemos hacer una evaluación de lo que pasó", respondió a LA NACION Juan Pablo Ordóñez, de la comisión directiva de la entidad.

La zona del Valle del Challhuaco, que forma parte de la reserva del Parque Nacional Nahuel Huapi, es objeto de disputa de la comunidad mapuche Maliqueo, que reside a escasos metros del refugio.


Domingo 12 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa
Seguidilla de robos violentos / Un fenómeno que se extiende

Inseguridad en la costa: nada parece alcanzar para frenar el delito

Los vecinos sostienen que se sienten intranquilos, pese al aumento de más policías y móviles en los municipios

NAMAR.- Hace tiempo que se sumó la guardia urbana. Se reforzó la dotación policial estable. Llegaron nuevos patrulleros. Las alarmas monitoreadas están a la orden del día. También las cámaras de seguridad, las privadas y las municipales. Nada parece alcanzar. Los delincuentes no paran.

Aquí, al igual que en otras ciudades de la costa atlántica, se padece una seguidilla de robos con la violencia como impronta.
Homicidios en Mar del Plata con víctimas que ni siquiera llegan a resistirse. Asaltos con lesionados, algunos muy graves, también en Pinamar, Cariló y Villa Gesell. Y el temor que crece día tras día a la par de estos hechos.

El panorama es más que preocupante. Las autoridades comunales, que saben que durante el verano reciben un operativo especial con refuerzos de efectivos y medios, no escatiman esfuerzos para que parte de estos recursos estén disponibles también para cuidar a los residentes permanentes.

Durante el día de hoy, cuando el gobernador Daniel Scioli visite estos balnearios, volverá a escuchar de varios intendentes lo que vienen pidiendo a diario a sus funcionarios del área seguridad: respuestas para combatir el delito.

"Estamos trabajando no sólo pensando en el verano, porque la seguridad de los vecinos es fundamental y los queremos seguros y custodiados todo el año", dijo a LA NACION el intendente interino de Pinamar, Pedro Elizalde, que lleva un mes en el cargo.

Tras algunos robos violentos y marchas de vecinos, el jefe comunal buscó apoyo en la gobernación. Desde esta semana tiene un secretario de Seguridad, Carlos Mansilla, recomendado por el ministro del área en la provincia, Alejandro Granados. Anticipó a este enviado que pidió a autoridades nacionales la posibilidad de desplegar efectivos de la Gendarmería para reforzar la seguridad del distrito. Y adelantó un Operativo Sol de verano imponente.

Hace años que Pinamar, Cariló, Gesell, Mar de las Pampas y las localidades del Partido de la Costa casi se habían resignado a los robos tipo escruche, con casas desvalijadas. De a poco aparecieron los robos a mano armada y, ahora, con víctimas golpeadas.

Los medios escasean. En localidades más pequeñas de esta franja de la costa sobran dedos de una mano para contar la dotación policial que atiende poblaciones de 5000 a 10.000 vecinos. 

Conrado Gubitta, ex comisario que se desempeña como director de Seguridad de Villa Gesell, admite la preocupación del vecindario. "Buscamos complementar nuestros medios con los de la policía y así buscar mejores resultados", explicó.

Éste un distrito el delito se afianzó en los últimos años. Y con él, la violencia. En nueve meses ya se cometieron ocho homicidios, todos en situación de reyertas o ajustes de cuentas. Mucho para una localidad de 40.000 habitantes. "De las últimas 72 horas solo tenemos registrado un robo", asegura Gubitta. 

El más grave y reciente fue hace diez días. Dos hombres sorprendieron a una mujer en su casa de Paseo 109 y 11. La ataron y la golpearon hasta cansarse, mientras le pedían por una caja fuerte que nunca tuvo su vivienda. 

La víctima sigue internada en Mar del Plata, con fractura de cráneo y en recuperación tras cirugía por hemorragias. Dos jóvenes fueron detenidos, sospechados de ser responsables del caso.

La abundancia de caras nuevas, es cierto, es motivo de preocupación entre residentes.Tanto en Pinamar como en Villa Gesell advierten que se instala gente -y mucha- sin trabajo y sin intenciones de buscarse un medio lícito de vida. "Algunos ya vienen con antecedentes policiales de sus lugares de procedencia", confió una fuente policial.

Hace tiempo que los municipios han buscado también un refuerzo desde la tecnología. En Pinamar y Villa Gesell se suman cámaras de seguridad que, por ahora, están lejos de ser la solución de fondo.
Esta coyuntura abre un debate y divide aguas. Algunos sectores pretenden que la inseguridad no se mediatice para cuidar el negocio turístico. 

Los más lúcidos imponen el criterio que parece más adecuado: denunciar y reclamar respuestas de las autoridades.

Mientras tanto se busca mutua ayuda. Nacieron entidades como Vecinos en Alerta de Pinamar y Partido de la Costa y la Asamblea de Mar de las Pampas. Vía redes sociales denuncian robos, advierten sobre sospechosos y difunden todo dato que sume a vivir más seguros.

Sin dudas, el panorama más difícil es el de Mar del Plata. Tiene la inseguridad instalada y expandida en todas sus versiones. 
En el año ya son 48 las muertes. En el último mes, tres robos tuvieron el peor final. Los autores solo se llevaron lo que menos les importa a ellos y lo que más duele a los vecinos: la vida de sus víctimas y la tranquilidad de la población.

Este panorama crítico ya se advertía desde hace algún tiempo. El gobierno local intentó jugar su carta el año pasado con una consulta popular para crear una policía municipal. Nunca se llegó a las urnas por una resolución judicial. 

Pero era un hecho que, más allá del consenso para fortalecer la presencia de efectivos en la calle, el rechazo a la propuesta era inminente ya que implicaba un aporte adicional de los contribuyentes para financiar la nueva estructura.

Ahora, por fin, el paso está más cerca. Mar del Plata tiene su propia escuela de policía y sus primeros egresados. Conformó el Comando de Prevención Comunitaria que centraliza, ordena y monitorea el despliegue de móviles en el distrito. Y a partir de la firma de un convenio con la gobernación acaba de adherir a la Policía Local.

El intendente de General Pueyrredón, Gustavo Pulti, salió a pedir a bloques políticos de la oposición que aprueben el proyecto. "No hay que perder tiempo", dijo casi con tono de súplica. En cada municipio de la zona tienen claro que dar respuestas a este problema está a la cabeza de las demandas de la gente. 

Y ello, para muchos de esos funcionarios, se juega su futuro político. Se los dejó en claro el ministro de Seguridad, Alejandro Granados. "El intendente que no se ponga al frente de la seguridad, que se olvide de 2015", les advirtió.

LA NUEVA ESCUELA DE POLICÍA PARA LA COSTA

PINAMAR.- Con capacidad de hasta 70 aspirantes por ciudad, Pinamar y Villa Gesell tienen una expectativa cierta de fortalecer la dotación de sus comisarías con el reciente anuncio de la escuela de policía, que funcionará aquí a partir del año próximo. 

El lanzamiento lo compartieron los intendentes de ambos distritos, Pedro Elizalde y Gustavo Barrera, junto al subsecretario de Planificación del Ministerio de Seguridad bonaerense, Fernando Jantus. "Cuando cumplan seis meses de formación ya van a estar caminando las calles", anticipó Elizalde. 

La escuela de policía funcionará en instalaciones locales de la Universidad Argentina de la Empresa. Mientras cursen, los aspirantes recibirán 3600 pesos por mes de parte de la provincia
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Del editor: Lo importante. Se deben articular políticas serias y hacer las inversiones necesarias para mejorar la seguridad, no solamente durante el verano, sino todo el año.

Domingo 12 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa

Luis Vega: "Hemos perdido la tranquilidad"


Descripción: Imagen quitada por el remitente.  Debajo de la cabellera corta y prolija se esconden cortes con 25 puntos de sutura. Pudieron ser más, pero como podía se protegía de los culatazos con las manos, que también se llevaron lo suyo. En la izquierda tiene una fractura.

Luis Vega no se queja demasiado por dolor, porque puede contarlo. Pero el intento de asalto que sufrió en la puerta de su casa, en inmediaciones del golf de Pinamar, le hizo replantear esa decisión que tomó hace ocho años de dejar Buenos Aires e instalarse aquí con su esposa para criar a sus hijas en un ámbito de tranquilidad. "Acá parecía haber encontrado todo lo que buscaba: el bosque, el mar, pero pasar por lo que me tocó no está nada bueno", dijo a la nacion tras lo vivido hace tres semanas. Llegó de noche y, cuando bajaba de su camioneta, lo abordaron dos hombres encapuchados y armados. "Tomá la llave, llevate la camioneta", les dijo. 

La respuesta fueron golpes. Los primeros de muchos que vendrían.
Entonces sólo atinó a correr hacia la casa lindera porque en la suya estaban su esposa, embarazada, con dos de sus hijas y una amiguita. Mientras los ladrones lo golpeaban, un vecino lo hizo entrar y lo puso a salvo. Los autores se fugaron y antes habían envenenado a los perros de las casas de esa cuadra.

Desde entonces ya nada parece igual. "Cambio de hábitos", dijo sobre esta situación de cierto shock que todavía arrastran él y los suyos. Por lo pronto, con los vecinos encararon una poda e iluminaron ese recorrido con reflectores. Vega cuenta que también preparan una alarma vecinal y por ahora, mientras espera que pase pronto esa reacción inicial de buscar nuevos horizontes, se resiste a enrejar su casa.
"Ahora y después de lo vivido siento que hemos perdido la tranquilidad", reconoce. Aunque aún sueña con recuperar la Pinamar que le quitaron aquella noche de septiembre. "Ojalá sea pronto", dice.

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Golpe comando en la planta de una empresa de gaseosas: se llevaron 120 mil pesos

Entre 8 y 9 personas irrumpieron en la planta de Coca-Cola en Loma Hermosa. Un guardia de seguridad privada se resistió al asalto y fue herido de bala. Rastrillan el lugar en busca de los autos
Alrededor de las 13 del sábado, un grupo de entre 8 y 9 ladrones irrumpieron en la planta de Coca-Cola en Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero, redujeron al personal y se llevaron $120 mil de los camiones de recaudación y las cajas de seguridad. Por el momento no hay detenidos, pero la policía tiene identificados a los dos vehículos que se utilizaron para escapar y hay un intenso rastrillaje en la zona para ubicarlos. 
En diálogo con C5N, el comisario mayor Miguel Ángel Maccario explicó que cuando quisieron reducir al personal de seguridad privada, uno de los guardias se resistió y recibió tres disparos en la zona abdominal. Fue trasladado al hospital Bocalandro donde se encuentra en grave estado.

Asimismo, el oficial contó que los asaltantes ingresaron por el portón frontal pero escaparon por la puerta trasera, donde había dos guardias más que fueron intimidados para abrirles. Según reconstruyó la policía, el operativo duró pocos minutos.

En total, redujeron a 10 personas, aunque en la planta se estima que trabajan alrededor de 50-60 empleados entre camioneros, vigiladores, administrativos, embalaje y distribución.

"Alguien del personal accionó la alarma que pone en funcionamiento al 911, el cual se comunica con el Comando de Prevención Comunitaria (CPC). Éste se constituye en el lugar y los ladrones ya habían huido. Se puso en marcha un operativo de rastrillaje y se está trabajando. Tenemos identificados a los vehículos", detalló el comisario. 

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