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- 09/06/14
Una defensa que puede atacar a compañeros de ruta
El modo con el que Amado Boudou podría declarar hoy ante el juez Ariel Lijo que investiga en la causa Ciccone desató una crisis en el oficialismo. Su defensa está basada solo en ataques que van direccionados a diferentes planos: sobre todo contra Lijo y los medios, pero podrían sumarse algunos de los principales dirigentes del kirchnerismo.
El vicepresidente dejó trascender en ámbitos de poder y también en los medios -a los que critica en público pero utiliza en privado para difundir sus intereses-, que está dispuesto a vincular sus infortunios judiciales con viejos aliados a los que identifica como los propagadores del caso Ciccone.
Boudou amenazó con salpicar a Ricardo Echegaray, con quien está enfrentado; y a Daniel Scioli y Florencio Randazzo, a los que identifica con la empresa del juego Boldt, la compañía que alquiló la planta de Ciccone Calcográfica hasta que fue desplazada por la sociedad The Old Fund.
Ayer por la tarde, algunos de los principales consejeros de Scioli evaluaron el posible escenario que se abriría si el vice nombra en tribunales al mandatario provincial: “Es piantavotos. A nosotros nos sumaría que nos pegue”, fue la conclusión a la que llegaron.
La empresa The Old Fund efectivamente quedó vinculada con la administración bonaerense durante la trama del rescate de Ciccone Calcográfica. Su ex director, Alejandro Vandenbroele, visitó en el 2011 al titular del Instituto Provincial de Loterías y Casinos, José Luis “Piedrita” Rodríguez, para ofrecerle la posibilidad de que su imprenta confeccionara las fichas que usan las salas de juegos de azar de Buenos Aires: era un negocio de alrededor de más de 25 millones de pesos, que no llegó a concretarse. Vandenbroele también se reunió con la cúpula del Banco Provincia para pedirle avales crediticios para que Ciccone pudiera salir de la quiebra.
Con todo, Boudou está convencido de que tanto Scioli como Randazzo están vinculados a Boldt y que de esa alianza surgieron sus problemas en la Justicia. Echegaray directamente lo enfrentó en público e incluso en tribunales: fue él quien lo obligó al vice a dejar constancia por escrito, cuando era ministro de Economía, que quería que la AFIP le diera a Ciccone una moratoria para. ¿Hablará de ellos frente a Lijo?
Boudou se pasó la última semana asegurando que quiere declarar ante el juez pero a la vez pidió la nulidad de su declaración indagatoria. El vice no dejó mostrar mayores argumentos a sus defensas que ataques a quienes considera sus enemigos. De Lijo dijo de todo. Lo llamo “cachivache”, y aseguró que cumple órdenes de los medios. También le aconsejó que para no hacer papelones debía “sentar la cola” para “leer expedientes”. Curiosos modos de un vicepresidente imputado al que la Justicia convoca para darle la oportunidad de defenderse: ¿qué mejor ventaja habría para él que el juez que lo investiga sea tan poco profesional?

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