La convocatoria al periodismo del ministro del Interior para dar los datos definitivos del escrutinio de las elecciones primarias del 14 de agosto derivó en un incómodo intercambio de palabras entre el funcionario y periodistas de La Nación y Clarín.
. El primero abre su edición a cuatro columnas y media precisamente con esa información ("Duro ataque de Randazzo a la prensa y a la oposición"); el segundo prefiere ser más preciso ("Acusan a Clarín y a La Nación de atacar a la democracia"); Página 12 dispara por el lado de la ironía ("El autofraude"), en tanto que Tiempo Argentino y BAE ponen el foco en los resultados de las primarias ("Cristina sumó votos en el escrutinio definitivo" y "El escrutinio final arrojó una mayor diferencia a favor de la Presidenta", respectivamente). La Prensa, más telegráfico que nunca, simplemente tituló "Cristina, 50,24%".
. Randazzo, como es sabido, imputó a los diarios mencionados de algo gravísimo: tener "una actitud claramente atentatoria contra la calidad institucional, que atenta contra la democracia y contra la transparencia del sistema electoral".
. De esta manera, el ministro caracteriza lo que estos y otros diarios vienen publicando en los últimos días: las distintas denuncias formales e informales efectuadas por miembros de la oposición y participantes directos en la elección pasada y las apreciaciones de jueces como María Romilda Servini de Cubría (que habló de "picardías" en el escrutinio) y Manuel Blanco que directamente los catalogó de "errores muy grandes en el escrutinio".
. El periodista Mariano Obarrio, de La Nación, que cubría el acto, y ante la lectura parcializada, por medio de un powerpoint de uno de sus artículos por parte del funcionario, se defendió a viva voz interpelándolo: "¿Vamos a tener que pedirle permiso al Gobierno o a la Presidenta para publicar una denuncia opositora en el futuro? Es muy grave lo que dice porque acusó a los medios de atentar contra la democracia".
. Es que lo que los diarios vinieron publicando sobre este tema no fueron informaciones unilaterales y no contrastadas. El Gobierno, por medio de distintos voceros, y hasta el propio presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, salieron a relativizar o a oponerse, según los casos, a las noticias que iban llegando de las irregularidades denunciadas, y todo fue reflejado en sucesivas notas.
. Por otra parte, crónicas y columnas siempre dejaron en claro que dichas irregularidades de ninguna manera modificaban el categórico triunfo de la Presidenta.
. Tal como se venía preanunciando, los ataques al periodismo menos cercanos al Gobierno ya comenzaron a darse y anticipan un escenario sombrío si se incrementan después del 23 de octubre si el oficialismo llegase a interpretar que la virtual reelección de Cristina Kirchner, incluso por un porcentaje mayor al que obtuvo hace tres domingos, puede darles derecho a disciplinar al periodismo no adicto a manera más férrea.
. ¿Cómo se explica, entonces, lo que pasó?: de acuerdo al espíritu de esta crónica diaria que pretende mostrar la variedad que se genera cada mañana en la prensa matutina, a continuación volcaremos párrafos clave de opiniones de colegas de distintas publicaciones:
. Joaquín Morales Solá (La Nación): "Ahora, el kirchnerismo lo increpa al periodismo porque difundió las denuncias opositoras sobre irregularidades en los comicios. Conclusión: para la teología del kirchnerismo, el periodismo debe hablar sólo de la Presidenta y olvidarse, para bien o para mal, de que existen opositores. La demoracia argentina anda, así, por una pendiente".
. Horacio Verbitsky (Página 12): "Estas quejas se multiplicarán hoy en diarios y radios de la cadena de medios exaltados. Luego de dos semanas de tapas, artículos y editoriales que enturbiaron el acto fundamental de la democracia, con alegaciones que se han demostrado imaginarias y malintencionadas, lo mínimo que esos medios deberían soportar con decoro es el señalamiento, tan en público como hacen ellos, de las falsedades que propalaron".
. Ricardo Kirschbaum (Clarín): "El ministro del Interior acusó a los medios no adictos de atentar contra la calidad institucional en una desgraciada declaración que muestra el equivocado concepto que tiene Randazzo de los derechos constitucionales. Su anticipo de que iba a 'masacrar' a Clarín y a La Nación durante la conferencia de prensa no hace más que demostrar la profundidad y el peligro de su amenaza".
. Hernán Dearriba (Tiempo Argentino): "Con los resultados en la mano no hay margen para mucho: o alguien estuvo muy equivocado y terminará reconociendo el error; o se trató de una operación que buscó golpear el corazón mismo del sistema democrático, pervirtiendo la credibilidad del voto para instalar la idea de que sólo cuando la oposición gana no hay fraude".
. Fernando González (El Cronista): "Dirigente experimentado e históricamente respetuoso de la libertad de expresión, Randazzo prefirió plegarse esta vez a la tendencia oficial de cargarle culpas a los medios de comunicación por difundir las críticas a un escrutinio que dejó sin contar cerca de un millón de votos"..
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