11.02.2011 | Política | Por: Carlos Manuel Acuña
Se avecinan graves sucesos políticos

Timerman será renunciado y sufrió un "infarto" hace varios días. También se iría Aníbal Fernández y otros funcionarios sospechados de estar vinculados con el narcotráfico. Oyarbide seguirá investigando pero ordenó la detención del “Momo Venegas” sin causa alguna. Sería para afectarlo a Eduardo A. Duhalde y a Scioli. La FAA ordena investigaciones por el tema de la droga. Los vuelos de los hermanos Juliá a Holanda eran conocidos. Las Policías están virtualmente rebeladas, especialmente la Bonaerense. Se agravará la situación delictual. Preocupación en el exterior. El discurso del ex presidente uruguayo, Sanguinetti es una demostración más. Malestar en la Región.
Por Carlos Manuel Acuña para el Informador Público
Dentro de unos días y en coincidencia con los acontecimientos que son conocidos y hacen directamente al futuro institucional y político -en ese orden- que afecta y afectará el futuro de los argentinos, ocurrirán casi en cadena hechos muy importantes que van desde las consecuencias que deparará el estado de salud física y emocional de la Presidente, el intento de la izquierda por mantenerse en el poder a toda costa y la extensión del problema de la droga y del narcotráfico, que incluirá una suerte de intervención en la Fuerza Aérea Argentina determinada por las autoridades de la Institución. Para un mayor dramatismo, diremos que además de las renuncias que se esperan, el tenor de los hechos que se han producido, su virtual internacionalización y la incapacidad que ha demostrado la llamada oposición para ofrecer el armado de una solución política, al País se lo ha colocado en un situación sin salida, al menos no vislumbrada en el momento de escribir estas líneas. Por un lado, los cuerpos policiales más importantes como los lo son la Policía Federal Argentina y la de la Provincia de Buenos Aires viven dentro de una atmósfera muy cercana a la anarquía debido a la falta de conducción desde los más altos estrados del poder y las penas que soportan sus efectivos si se ven obligados a intervenir por sus funciones naturales. Por el otro lado, los posibles desbordes que podría sucederse carecen de otros elementos para corregir la situación, todo lo cual se desarrolla en medio de las “distracciones” clásicas de los políticos.
Un cierto contagio emanado del comportamiento de la justicia que participa de la doctrina que quiere imponer el juez de la Corte Suprema, Dr. Zaffaroni, en el sentido de que el delincuente no lo es tal sino que es la víctima empujada por la realidad social, se extiende por contagio a todas las policías y el reciente caso de José León Suárez tiene una notable elocuencia: existen pruebas de que elementos delictuales, y entre ellos importantes narcotraficantes, fueron los responsables del descarrilamiento del tren y el posterior intento de saqueo. Durante el incidente murieron por impactos de bala dos jóvenes que quisieron participar del robo y la consecuencia más directa es la puesta a disposición del personal policial y la investigación de su comportamiento. En ningún momento se puso énfasis en averiguar quiénes fueron los responsables de provocar el incidente y, por lo contrario, los investigados son los policías, es decir, “el país del revés”.
En el caso de la provincia de Buenos Aires, donde ciertos hechos responden al objetivo político de perjudicar al gobernador Daniel Scioli, posible competidor de Cristina en las elecciones presidenciales, es tan grave la situación que el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, presentaría su renuncia durante las próximas horas, lo que abriría un escenario político de inusitadas características. Su eventual alejamiento no pondría las cosas en su lugar aunque tal vez -y nada más que tal vez- permitiría un cierto respiro pero lo cierto es que desde las reformas introducidas por Arslanián empeoró el funcionamiento policial y se abrió el camino a la vigencia del actual problema, que podría definirse por un estado de rebeldía dentro de la Fuerza cuya evolución es difícil de predecir.
Otra renuncia o eyección, como la definimos hace un tiempo, es la del ministro de Relaciones Exteriores, Timermancito, cuyo alejamiento se demoró con motivo de la visita de Dilma Rousseff, la flamante presidente del Brasil, aunque sus ausencias en el encuentro bilateral y posteriores conversaciones, obedeció a un infarto que hasta ahora lo dejó fuera de combate. Mientras tanto, la gestión del Canciller -por cierto que en este caso acompañada por la propia Cristina y sus asesores más cercanos, que contribuyeron eficazmente con sus declaraciones- incidió en el papelón de la no visita a la Argentina del presidente Obama, hecho agravado por los posteriores comentarios de Timermancito y la apertura de una serie de afirmaciones que afectaron seriamente nuestras relaciones con muchos países de la Región por el tema del perfeccionamiento profesional en todo a lo atinente a la seguridad, que realiza Estados Unidos con una Escuela creada a esos efectos.Según Timermancito, allí se enseña, entre otras cosas, a torturar, con lo cual no sólo salpicó a los invitados extranjeros que concurren -incluso y contradictoriamente a los argentinos que allí siguen cursos interesantes- sino también a los dueños de casa,lo que hace imposible la permanencia de Héctor Timerman en el Palacio San Martín y mucho menos cuando tiene a su disposición los mecanismos necesarios para utilizar el Twitter, instrumento con el cual deja asentada la inexistencia de una política exterior argentina y abre curiosos debates muchas veces agresivos, con periodistas y funcionarios.
Este resumen de su breve trayectoria ofrece también otras facetas como, por ejemplo, su adhesión a los viejos argumentos setentistas respecto de los Estados Unidos y sus aliados -por decirlo a grandes rasgos- circunstancia que permite a algunos analistas arriesgar el argumento de que precisamente todo lo expuesto podría fortalecer transitoriamente su posición, lo que bien mirado, sería factible en este gobierno. Por ejemplo, algunos cables producidos por WikiLeaks que hablan de la enorme corrupción material y jurídica por la que transitamos y el reciente discurso del ex presidente del Uruguay, Dr. Sanguinetti, muestra que en el exterior se sigue con atención la evolución del problema político argentino, donde surge como inexplicable y diríamos que hasta asombroso, el hecho de que un Canciller kirchnerista haya promovido públicamente el pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976, a través del diario La Tarde que dirigía para después atacar al gobierno surgido en ese entonces y convertirse en testigo en contra de los actuales prisioneros políticos, condenados sin causas y de manera irregular.
Otro que está en capilla es el deflacionado Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien hasta ahora ha logrado subsistir gracias a apoyos especiales. A Fernández siempre se lo relacionó con el tema de la droga pero ahora, gracias a WikiLeaks, el asunto puede pasar a mayores y lanzarlo a Fernández como un lastre en medio del escándalo de las drogas llevadas a España, la noticia de que hubo embarques anteriores y sobre todo, de que estaba en preparación una ampliación de este tráfico. Hasta la Iglesia Católica reiteró los estragos que causa la droga en la sociedad argentina, esta vez a través de las palabras del Obispo Jorge Lozano, titular de la Pastoral Nacional de Drogadependencia, quien, entre otros conceptos, dijo hace unas horas “que el narcotráfico se expande, gana espacios y tiene zonas liberadas para expandir con total impunidad su negocio de muerte”.
Estas expresiones y el escándalo alcanzado por este asunto han determinado que el Aeropuerto de Morón, base mixta civil y militar pero administrada por el Estado a través de un organismo encargado de estos casos, sea investigado en detalle. Según dicen nuestras fuentes, desde la conducción militar aeronáutica se dispondrían pases y situaciones en disponibilidad no sólo en ésta sino también en otras unidades de la Fuerza Aérea, lo que extiende el escándalo y se lo relaciona con informaciones externas que aportan detalles -no sólo estimaciones- que podrían extender el problema más allá de lo imaginable y, por cierto, afectar la permanencia de Aníbal Fernández en el gabinete, con la consiguiente política que acentuaría la crisis determinada por varios factores que conocen nuestros lectores, pero que vamos a mencionar los principales por la relación que tienen entre sí: 1) la renuencia de Cristina a presentar su candidatura, por cuanto sabe que resultaría perdedora; 2) las presiones que soporta para que acepte por parte de su entorno más próximo, presidido por Carlos Zannini y los restantes funcionarios de izquierda que saben que si no hay candidatura, los calabozos están peligrosamente cercanos; 3) el consiguiente ataque a Scioli para desmerecer sus posibilidades y el traslado de esa campaña a la figura de Eduardo Alberto Duhalde, por el creciente prestigio que suma día a día, incluso mediante su amistad con Mauricio Macri, lo que explica la detención del “Momo” Venegas, secretario del sindicato del personal rural, de gran influencia gremial y también amigo de Duhalde, lo que explica la campaña previa desarrollada los últimos días por el programa 6,7,8 que abona el gobierno. Por cierto, queda mucho por decir, pero todo indica que el escenario se está recalentando y podrá derivar en un conflicto de proporciones.
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