FUE REMITIDO A TRAVÉS DE UN SACERDOTE AMIGO, PARA DESTACAR UNA ACTITUD NORMAL DE LAS FF.AA. ARGENTINAS ( Siempre al servicio del BIEN COMÚN de nuestra Patria) Y EN ESTE CASO PARTICULAR, CONCRETADO POR LA ARMADA ARGENTINA.
ÉSTO BIEN MERECE SU DIFUSIÓN ¿ NO ES ASÍ ?
Date; Sat, 15 Jan 2011 16:24:12 -0300
Padre Francisco, esta es La Armada Argentina. Estuve en varios casos
como esos, mas de uno en la misma zona y en circunstancias semejantes.
Creo que le interesará.
Un abrazo
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ESTO NO SALIO EN NINGUN DIARIO NI TV
Bravo por el Aviso "Gurruchaga" y la "Intrépida"..
Estas noticias no aparecen en los diarios, NI EN LA TV, nos matan dias enteros repitiendo una y otra vez las mismas noticias pedorras ¿por qué será?
Náufragos del velero “NashDanielachata” agradecieron a los marinos que los rescataron
Los cinco polacos rescatados del mar por el aviso ARA “Gurruchaga”
hicieron una cena para sus rescatistas en Ushuaia.
Los cinco náufragos polacos rescatados del mar por el aviso ARA
“Francisco de Gurruchaga” realizaron como gesto de agradecimiento una
cena para sus rescatistas en la ciudad de Ushuaia.
Pudieron conocerse de este modo, detalles de las vivencias al límite de
la odisea experimentada tanto por los rescatistas como por los
rescatados.
Los sobrevivientes del velero “Nashachata” afirmaron “sentirse muy
agradecidos por considerar que se les salvó la vida”.
La cena estuvo cargada de emociones tanto de uno como de otro lado y
fue muy provechosa ya que se intercambiaron relatos y percepciones por
parte de ambas tripulaciones que permitieron completar la historia de
todo lo sucedido.
El accidente
El accidente se produjo el día lunes 13, luego de que el velero
proveniente de la Antártida, esa misma mañana se declarara en
emergencia ante un fuerte temporal de vientos con rachas que superaban
los 130 Km/h.
El yate, en viaje por el mundo, había cruzado horas antes el pasaje
Drake proveniente del “continente blanco”, soportando por más de
diez horas, vientos de 220 Km/h. Esto indica que el control de la
embarcación estaba a cargo de avezados navegantes.
Cuando el velero llegaba ya al fin de su difícil viaje, el capitán
decidió fondear en un lugar seguro hasta tanto pasara el temporal,
razón por la cual ingresaron a la bahía Sloggett.
En el fondeadero el mar estaba muy calmo, pero a menos de una hora de
estar anclados, se produjo un cambio súbito en el estado de mar, con
olas que al principio no superaban el metro de altura y repentinamente
pasaron a tener entre dos y tres metros.
Esta situación obligó al capitán a declararse en estado de urgencia,
comunicándose con Puerto Williams, informando su situación.
En el momento en que el Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate
Ushuaia recibió la información del Subcentro de Búsqueda y Rescate
Puerto Williams, el buque de la Armada Argentina aviso “Francisco de
Guruchaga” ingresaba a la bahía de Ushuaia, luego de realizar el
abastecimiento de los Puestos de Control y Vigilancia de Tránsito
Marítimo de la Isla de los Estados y bahía Buen Suceso.
Una vez alistado el buque para su nueva operación, zarpó hacia el Este,
poco antes del mediodía con un fuerte temporal del sudoeste.
Las primeras comunicaciones daban cuenta que se trataba de un velero
azotado por el mar mientras éste se encontraba fondeado en el interior
de la bahía Sloggett.
Para ello, el aviso se había alistado para realizar un remolque de
emergencia para llevarlo a un lugar seguro. Pero a su arribo a la zona,
aproximadamente a las 20, “el panorama era desolador” según dijo el
comandante del buque capitán de corbeta Andrés Antonini. “No era lo que
esperábamos encontrar”, aseguró.
“El velero se encontraba encallado sobre una roca, con su palo roto,
sin comunicaciones y con olas de más tres metros de altura que
castigaban el casco”, aportó.
Del velero lanzaron una bengala roja en señal de pedido de socorro,
ante la cual el buque hizo señales de foco para darles señal de que
habían sido vistos y como respuesta lanzaron una nueva señal luminosa
al cielo.
Como la situación de los náufragos parecía desesperante, el buque buscó
a lo largo de toda la playa un lugar para poder bajar los botes de
rescate, pero las olas superaban los cuatro metros de altura, así que
el comandante ante lo riesgoso de la situación ordenó apartarse a un
lugar más seguro pero sin alejarse de la vista de los náufragos con el
objetivo de que supieran que iban a ser rescatados en cuanto mejoraran
las condiciones hidrometeorológicas y de esta manera no perdieran la
voluntad para sobrevivir.
Mientras tanto el “Gurruchaga” y su tripulación soportaban vientos que
superaban los 110 Km/h y olas ya de más de seis metros de altura.
A las 23, poco antes del anochecer y a las 3.30 al amanecer, el buque
se aproximó nuevamente al velero a pesar de que el temporal continuaba
con fuerza, pero con el mismo objetivo: mantener la esperanza de los
navegantes.
A las 9 de la mañana del martes 14, el viento redujo su fuerza y rotó
hacia el oeste, factores que permitieron hacer una nueva aproximación y
bajar los semirrígidos de rescate.
"Están a salvo"
Si bien el viento era más favorable, aún quedaban grandes olas que al
llegar a la playa superaban los tres metros de altura, así que los
rescatistas debieron desembarcar sobre unas rocas donde la fuerza del
mar era menor.
Desde ese lugar debieron caminar unos quinientos metros y una vez
frente al velero, cruzar unos treinta metros con el agua hasta el pecho
hasta la roca donde se encontraba montado el yate.
En el interior aún no se habían percatado del inminente rescate, así
que hasta que no les golpearon en la cubierta, no sabían que estaban a
salvo y así fueron las primeras palabras que escucharon de los
rescatistas: “You’re safe” (están a salvo).
Del interior salieron solo cinco de los siete, quienes lo primero que
dijeron fue que el capitán y su hermano habían sido arrastrados por una
ola y cayeron al agua en el momento de impactar contra la roca.
Algunos de los navegantes estaban muy golpeados pero podían moverse por
sus propios medios, así que se metieron en el agua, caminaron hasta el
semirrígido que los esperaba y fueron trasladados al buque.
Allí la enfermera de a bordo los examinó y les hizo las primeras
curaciones. Uno de ellos presentaba traumatismos fuertes en la cabeza,
otro en la espalda y los otros tres hematomas de menor gravedad.
Simultáneamente, se elaboró un plan de búsqueda para encontrar a los
dos desaparecidos y el Aviso destacó nuevamente sus botes. El Centro
Coordinador de Búsqueda y Rescate Ushuaia coordinó con la empresa local
Heli-Ushuaia y el dueño del velero, un helicóptero para que cooperara
con la búsqueda y destacó la lancha rápida ARA “Intrépida” con 14
Infantes de Marina, un médico y un enfermero.
En las primeras horas de la tarde ya habían sido detectados en la
playa, desde el aire los dos cuerpos, separados unos tres kilómetros
entre sí.
Con el arribo de la “Intrépida”, se inició el repliegue de los botes
con uno de los cuerpos, lo cual exigió un gran esfuerzo para los
rescatistas, ya que las olas en la playa superaban los dos metros de
altura.
El segundo cuerpo, dado que se encontraba en una zona rocosa y no
permitía la operación con los semirrígidos, fue trasladado en
helicóptero a la ciudad de Ushuaia.
Una vez que los cuerpos habían sido retirados de la playa aumentó
fuertemente el viento, por lo que la lancha rápida “Intrépida” se
dirigió a Puerto Español en busca de reparo y el Aviso se dirigió
directamente a la ciudad de Ushuaia con los cinco náufragos rescatados
y el cuerpo del hermano del capitán del velero.
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