Anatomía de la gran cachetada
Carlos M. Reymundo Roberts / LA NACION
Viernes 19 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa
¡Error!
Nombre de archivo no especificado.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, la sonora cachetada de Graciela Camaño a Carlos Kunkel fue impecable. Erguida, se afirmó bien en los dos pies, se acomodó para su mejor perfil, midió a la presa con un punteo de la mano izquierda y sacó el jab de derecha recto, de poco recorrido (lo cual neutraliza cualquier intento de defensa), que gracias a la mano abierta fue a dar en forma envolvente contra la boca del diputado. Fue un estilete certero porque la agresión estaba dirigida allí, a esa boca lacerante que es la principal arma del rival. Terminada la faena, la Camaño hizo un leve gesto con la cabeza, como de orgullo y reafirmación gozosa, y tomó prudente distancia. En realidad, no hacía falta, porque Kunkel, finalmente un caballero, no hizo el menor ademán de responder.
Insisto: analizada la acción desde la ortodoxia pugilística, GC tuvo una performance irreprochable. Como para desmentir a todos los que dicen que nuestros legisladores son unos improvisados. Pero claro: eso no era ni el Luna Park ni la Federación de Box, sino la Cámara de Diputados, y entonces es lógico que haya predominado una comprensible indignación. Y si todo el mundo vio la imagen una y otra vez, no lo hizo para regodearse, sino, pienso, porque se tenía la absurda ilusión de que en el televín se viera que la palma picante de doña Graciela se había detenido milímetros antes de llegar a destino.
El episodio -verdadero hit en Youtube, qué duda cabe- dará que hablar durante meses y años, y no sólo por sus ribetes escandalosos. Me permitiré aquí, con total humildad, tratar de emular al escritor español Javier Cercas en su magistral Anatomía de un instante , probablemente el mejor libro que se haya escrito sobre el "Tejerazo". Al igual que el "Cachetazo", aquel golpe de febrero de 1981 tuvo por escenario el Parlamento.
Como Cercas, vamos a detener la imagen de anteayer. ¿Qué vemos cuando vemos a la Camaño acercarse a su víctima? Vemos a ella, expertísima en los meandros parlamentarios, querida, respetada y admirada por sus colegas de todas las bancadas; vemos a una mujer con años de militancia. Y también vemos que es la esposa de Luis Barrionuevo, arquetípico dirigente sindical peronista, esa clase de persona que una caricatura presentaría como medio fascistoide, pícaro, corporativo, conservador, que odia al zurdaje. Digamos, la mano derecha de Perón.
¿Y qué vemos cuando vemos a Kunkel allí sentado, de traje, discurso elaborado y filoso, cabeza bien armada, intelectual con acción? Vemos a un ex dirigente montonero, a los idealistas violentos de la década del 70, a la JP revolucionaria, al activista de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, al jefe de los militantes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, a la "juventud maravillosa" que el General tenía en su puño izquierdo.
La escena sigue congelada. Vemos llegar a la Camaño, pero podríamos decir que no viene sola. Hay mucha gente que quiere cargarle la mano. Hay muchos peronistas que la empujan, incluso contra su voluntad y convicciones: están los que el 20 de junio de 1973 fueron a Ezeiza a limpiar el camino de regreso del General, ahogando en sangre a los revoltosos de izquierda; están los sindicalistas que se quedaron en la Plaza de Mayo el 1° de mayo de 1974, cuando Perón echó a los "imberbes" y "estúpidos" de la JP y de los montos; están los peronistas que votaron a Menem y que hoy votan al PJ Federal, y también están, alzando el brazo de GC, los millones de antikirchneristas rabiosos, de cualquier partido o de ningún partido, que no soportan más el reinado K.
Es decir, hay mucho ayer y mucho hoy; hay mucha historia atragantada detrás de esa mujer que se dirige a un hombre que tampoco está solo. A Kunkel lo escudan "la orga" (la de antes y la reciclada de estos días), las Madres de Plaza de Mayo, intelectuales, estudiantes, obreros, piqueteros, organizaciones de base.
Descongelemos la escena. Allí va la mano tiesa, con ánimo de revancha, y se estrella contra la boca que expresa el poder. Vuelta a observar completa, la acción dura apenas un instante. La anatomía de ese instante puede verse como una formidable clase de boxeo, pero antes, mucho antes, como otro capítulo en la historia de un duelo que no se termina de cerrar.
© La Nacion
POR SI NO LO RECORDAS QUIEN ES QUIEN

ENTERATE DE ESTE GUACHO QUE RECIBIO LA PIÑA EN EL CONGRESO
CARLOS KUNKEL JEFE DE LA COLUMNA SUR DE MONTONEROS.
Carlos Kunkel, Comandante de la Columna 21 de la Organización Montoneros que en los 70 actuaba desde el Puente Pueyrredón hasta la ciudad de La Plata, me persiguió con una Ford F100 en la que había montado una ametralladora con trípode tapada con lonas. Kunkel buscaba la eliminación directa de nuestro grupo…Hoy, él está en la Casa de Gobierno, y yo estoy detenido por una causa inventada, armada con testigos falsos, esperando hace más de dos años un juicio oral. Y encima, un General como Bendini, prohíbe en los actos oficiales mencionar la palabra terroristas o Montoneros, y los llama “Atacantes…”, dice Ex Cabo de la Policia Norberto Cozzani detenido por “represión en los años 70” .
Hoy Carlos Kunkel:
Moreno fue el que autor material del primer tramo de la ofensiva que fracasó a poco de andar porque estaba floja de papeles. Timerman fue uno de los principales fogoneros de la causa y el que acercó los “testimonios claves” apoyado mas en sus expresiones de deseo y voluntad de venganza que en hechos objetivos. En esta columna se dijo que Timerman “fue el sherpa que condujo al matrimonio al precipicio de un papelón”. Aunque fue Carlos Kunkel (según Lidia Graiver) el que la llevó en su auto hasta la quinta de Olivos el día de la vergüenza y la transa….
Carlos Kunkel: Un hombre corrupto

Contábamos en un artículo anterior que Carlos Kunkel, aparte de ser uno de los estrategas más importantes que rodea al presidente Néstor Kirchner –es ni más ni menos que el subsecretario de presidencia de la Nación-, es uno de los ideólogos de los continuos complots que denuncia el gobierno casi a diario.
Es sabido que Kunkel fue funcionario municipal en Florencio Varela, desde donde despegó para pasar a engrosar la novísima tropa kirchnerista.
Carlos Kunkel: Un hombre corrupto

Contábamos en un artículo anterior que Carlos Kunkel, aparte de ser uno de los estrategas más importantes que rodea al presidente Néstor Kirchner –es ni más ni menos que el subsecretario de presidencia de la Nación-, es uno de los ideólogos de los continuos complots que denuncia el gobierno casi a diario.
Es sabido que Kunkel fue funcionario municipal en Florencio Varela, desde donde despegó para pasar a engrosar la novísima tropa kirchnerista.
Lo que pocos conocen es que, desde su cargo municipal, Kunkel hizo varios “negocios” en su propio provecho. Entre otros, hacer firmar un contrato a la municipalidad de Florencio Varela con una empresa de su propiedad -la constructora Podic- para hacer onerosas obras en la zona.
A pesar de que hoy en día trata de aparecer como una persona honesta, Kunkel no puede explicar cómo entre los años 1997 y 1998 –siendo funcionario- compró tantos campos en la localidad de Bragado, amén de una quinta en la calle Islas Orcadas de Florencio Varela y varias camionetas 4 x 4.Más grave aún es que algunas de las propiedades que el funcionario compró en esa localidad fueron adquiridas de manera inmoral, ya que gracias a su cargo tomó conocimiento del trazado de la autopista Presidente Perón y con ese dato en la manga presionó a algunos vecinos para le que vendieran sus bienes a precio irrisorio.
Sin ir más lejos, en el Juzgado Nº 13 de los Tribunales de Lomas de Zamora Kunkel acaba de perder un juicio por la escrituración de uno de esos campos luego de haber intentado varias jugadas sucias, una de ellas la de presentar como testigos a sus propios empleados.Otro de los reveses que sufrió el subsecretario de Kirchner en la causa se dio a la hora de pedir que declarara su antiguo jefe, el ex intendente de Florencio Varela, Julio Carpinetti.
Kunkel, confiado en la amistad que tenía con quien durante años lo había cobijado en su casa, no esperaba sufrir semejante despecho: Carpinetti confesó que Kunkel le había propuesto, sin demasiadas vueltas, el negocio de comprar en sociedad esos campos porque luego valdrían una fortuna. Un verdadero tiro por la culata.
Una de esas oscuras historias se dio en el paraje La capilla -altura Km.18 de Florencio Varela- hace varios años, cuando un hombre llamado Mario Santamaría compró unas tierras con el fin de instalar una tosquera camuflada como criadero de truchas.
Lo que nadie sabía es que Santamaría se había asociado con -el entonces funcionario- Kunkel y que, a cambio de una suma periódica de dinero, este le daría la protección que necesitaba para mover camiones de tosca sin que lo molestaran.
Un testigo de ese hecho aseguró oportunamente a quien escribe estas líneas que “en realidad la intención era vender la tosca a la gente que había ganado la licitación de la autopista pero como el tema no avanzó vendió la tosca en forma particular. Como a Kunkel se le terminó la cometa decidió no avanzar con el criadero de truchas”.
Agrega el testigo que “cuando Kunkel compró este campo en U$S 150.000.- libre de gastos, impuestos etc- estaba en cesación de pago”.Más claro, echarle agua.
Kunkel y Kirchner
Carlos Kunkel, inventor de las denuncias más improbables de desestabilización contra el gobierno de Kirchner, conoció al Presidente en 1968, cuando los dos estudiaban en La Plata. Pero los roles, en aquella época, estaban invertidos: Kunkel era el líder de la agrupación universitaria en la que Kirchner empezaba su actividad política.
Dejaron de verse por muchos años, y recién se reencontraron hace ocho en el armado del Grupo Calafate, el embrión del actual kirchnerismo.Hoy en día, Kunkel uno de los “operadores” más importantes del presidente y uno de los pocos que goza de su total confianza y la de su esposa, hasta tal punto, que ocupa una discreta oficina en el sector presidencial de la Rosada al lado de la de Cristina de Kirchner. Recordemos que Kunkel fue jefe político del matrimonio Kirchner en la Juventud Peronista de los setenta, cuando todos estudiaban Derecho en La Plata.
Actualmente y junto con Dante Gullo (ex montonero y ex ARI, devenido en exitoso empresario de la publicidad vial), Kunkel lidera el llamado Grupo Michelángelo, una especie de “tanque de pensamiento” de los proyectos que tiene en mente el personalista presidente K.
Asimismo, es uno de los que ofician de “contacto” entre la Casa Rosada y el sector de los “piqueteros oficialistas” liderado por Luis D’Elía, el mismo que en su momento lanzó la acusación de “autoatendado” contra las organizaciones que promovieron el acto del 20 de diciembre de 2003 y donde estalló una poderosa bomba.
Acerca de este episodio -según fuentes de Casa de Gobierno-, el que le “pasó letra” a D’elía para que dijera semejante disparate habría sido justamente el subsecretario Kunkel.
El papelón que se armó por las declaraciones de D’elía fue tal que el entorno íntimo de Kirchner comenzó a apuntar su improvisado dedo acusador contra la policía bonaerense y el aparato “duhaldista” de la provincia de Buenos Aires.
Más allá de las versiones, la verdad que arrojó la investigación de lo sucedido –y que sospechosamente no trascendió a la prensa-, es que los autores del atentado habían sido elementos policiales infiltrados en el ala piquetera de Raúl Castells, el más acérrimo enemigo del kirchnerismo.
Paradójicamente, dicha investigación salió de la mismísima secretaría general de la Presidencia, más precisamente del sector que comanda el propio Kunkel.
Concluyendo
Cuando recordamos las palabras de campaña del caprichoso presidente Kirchner acerca del combate a la corrupción y rememoramos la manera en que despidió a algunos de sus hombres de confianza por la mera sospecha de que no fueran probos para la función pública, no podemos dejar de sentirnos confundidos por designaciones como la del subsecretario Kunkel.
Podría ser casual, pero no lo es. Entre otros impresentables que el mandatario no puede justifica tenemos a:
-Alberto Fernández, jefe de gabinete: engranaje esencial de los negociados del grupo Bapro en era de Duhalde.
-Aníbal Fernández, ministro del Interior: vació las arcas de Quilmes siendo intendente y protege a un grupo de narcotraficantes de la zona.
-Horacio Rosatti, ministro de Justicia: hizo pingües negocios siendo intendente de Santa Fé.
-Julio De Vido, ministro de Planificación: es el cajero de Kirchner. En Santa Cruz manejó el dinero “negro” de la campaña presidencial.
Etcétera…
Cuando un gobierno –cualquier gobierno- mantiene a hombres corruptos en cargos tan delicados como los citados, uno comienza a creer que algún motivo de peso debe respaldar esa acción.Y cuando hablamos de motivos de peso, hablamos de negocios sucios, nunca de política transparente.
Si no, no se entiende por qué Kirchner se arriesga a manchar su imagen pública acompañado por esta gente.
A menos que él sea parte de lo mismo…
CHRISTIAN SANZ
http://mc/compose?to=christiansanz@hotmail.com&subject=Consulta%20desde%20www.paginadigital.com.ar
Director / Jefe de redacción
Periódico Tribuna de periodistas
http://www.periodicotribuna.com.ar/
UNA PERLITA: LA FOTO DE KUNKEL REPRESOR EN EL FALCON… ( Hga click para ampliar)
A pesar de que hoy en día trata de aparecer como una persona honesta, Kunkel no puede explicar cómo entre los años 1997 y 1998 –siendo funcionario- compró tantos campos en la localidad de Bragado, amén de una quinta en la calle Islas Orcadas de Florencio Varela y varias camionetas 4 x 4.Más grave aún es que algunas de las propiedades que el funcionario compró en esa localidad fueron adquiridas de manera inmoral, ya que gracias a su cargo tomó conocimiento del trazado de la autopista Presidente Perón y con ese dato en la manga presionó a algunos vecinos para le que vendieran sus bienes a precio irrisorio.
Sin ir más lejos, en el Juzgado Nº 13 de los Tribunales de Lomas de Zamora Kunkel acaba de perder un juicio por la escrituración de uno de esos campos luego de haber intentado varias jugadas sucias, una de ellas la de presentar como testigos a sus propios empleados.Otro de los reveses que sufrió el subsecretario de Kirchner en la causa se dio a la hora de pedir que declarara su antiguo jefe, el ex intendente de Florencio Varela, Julio Carpinetti.
Kunkel, confiado en la amistad que tenía con quien durante años lo había cobijado en su casa, no esperaba sufrir semejante despecho: Carpinetti confesó que Kunkel le había propuesto, sin demasiadas vueltas, el negocio de comprar en sociedad esos campos porque luego valdrían una fortuna. Un verdadero tiro por la culata.
Una de esas oscuras historias se dio en el paraje La capilla -altura Km.18 de Florencio Varela- hace varios años, cuando un hombre llamado Mario Santamaría compró unas tierras con el fin de instalar una tosquera camuflada como criadero de truchas.
Lo que nadie sabía es que Santamaría se había asociado con -el entonces funcionario- Kunkel y que, a cambio de una suma periódica de dinero, este le daría la protección que necesitaba para mover camiones de tosca sin que lo molestaran.
Un testigo de ese hecho aseguró oportunamente a quien escribe estas líneas que “en realidad la intención era vender la tosca a la gente que había ganado la licitación de la autopista pero como el tema no avanzó vendió la tosca en forma particular. Como a Kunkel se le terminó la cometa decidió no avanzar con el criadero de truchas”.
Agrega el testigo que “cuando Kunkel compró este campo en U$S 150.000.- libre de gastos, impuestos etc- estaba en cesación de pago”.Más claro, echarle agua.
Kunkel y Kirchner
Carlos Kunkel, inventor de las denuncias más improbables de desestabilización contra el gobierno de Kirchner, conoció al Presidente en 1968, cuando los dos estudiaban en La Plata. Pero los roles, en aquella época, estaban invertidos: Kunkel era el líder de la agrupación universitaria en la que Kirchner empezaba su actividad política.
Dejaron de verse por muchos años, y recién se reencontraron hace ocho en el armado del Grupo Calafate, el embrión del actual kirchnerismo.Hoy en día, Kunkel uno de los “operadores” más importantes del presidente y uno de los pocos que goza de su total confianza y la de su esposa, hasta tal punto, que ocupa una discreta oficina en el sector presidencial de la Rosada al lado de la de Cristina de Kirchner. Recordemos que Kunkel fue jefe político del matrimonio Kirchner en la Juventud Peronista de los setenta, cuando todos estudiaban Derecho en La Plata.
Actualmente y junto con Dante Gullo (ex montonero y ex ARI, devenido en exitoso empresario de la publicidad vial), Kunkel lidera el llamado Grupo Michelángelo, una especie de “tanque de pensamiento” de los proyectos que tiene en mente el personalista presidente K.
Asimismo, es uno de los que ofician de “contacto” entre la Casa Rosada y el sector de los “piqueteros oficialistas” liderado por Luis D’Elía, el mismo que en su momento lanzó la acusación de “autoatendado” contra las organizaciones que promovieron el acto del 20 de diciembre de 2003 y donde estalló una poderosa bomba.
Acerca de este episodio -según fuentes de Casa de Gobierno-, el que le “pasó letra” a D’elía para que dijera semejante disparate habría sido justamente el subsecretario Kunkel.
El papelón que se armó por las declaraciones de D’elía fue tal que el entorno íntimo de Kirchner comenzó a apuntar su improvisado dedo acusador contra la policía bonaerense y el aparato “duhaldista” de la provincia de Buenos Aires.
Más allá de las versiones, la verdad que arrojó la investigación de lo sucedido –y que sospechosamente no trascendió a la prensa-, es que los autores del atentado habían sido elementos policiales infiltrados en el ala piquetera de Raúl Castells, el más acérrimo enemigo del kirchnerismo.
Paradójicamente, dicha investigación salió de la mismísima secretaría general de la Presidencia, más precisamente del sector que comanda el propio Kunkel.
Concluyendo
Cuando recordamos las palabras de campaña del caprichoso presidente Kirchner acerca del combate a la corrupción y rememoramos la manera en que despidió a algunos de sus hombres de confianza por la mera sospecha de que no fueran probos para la función pública, no podemos dejar de sentirnos confundidos por designaciones como la del subsecretario Kunkel.
Podría ser casual, pero no lo es. Entre otros impresentables que el mandatario no puede justifica tenemos a:
-Alberto Fernández, jefe de gabinete: engranaje esencial de los negociados del grupo Bapro en era de Duhalde.
-Aníbal Fernández, ministro del Interior: vació las arcas de Quilmes siendo intendente y protege a un grupo de narcotraficantes de la zona.
-Horacio Rosatti, ministro de Justicia: hizo pingües negocios siendo intendente de Santa Fé.
-Julio De Vido, ministro de Planificación: es el cajero de Kirchner. En Santa Cruz manejó el dinero “negro” de la campaña presidencial.
Etcétera…
Cuando un gobierno –cualquier gobierno- mantiene a hombres corruptos en cargos tan delicados como los citados, uno comienza a creer que algún motivo de peso debe respaldar esa acción.Y cuando hablamos de motivos de peso, hablamos de negocios sucios, nunca de política transparente.
Si no, no se entiende por qué Kirchner se arriesga a manchar su imagen pública acompañado por esta gente.
A menos que él sea parte de lo mismo…
CHRISTIAN SANZ
http://mc/compose?to=christiansanz@hotmail.com&subject=Consulta%20desde%20www.paginadigital.com.ar
Director / Jefe de redacción
Periódico Tribuna de periodistas
http://www.periodicotribuna.com.ar/
UNA PERLITA: LA FOTO DE KUNKEL REPRESOR EN EL FALCON… ( Hga click para ampliar)
Y van cayendo las máscaras... No será que hacen falta otros cachetazos en el "HONORABLE" edificio de Cap. Fed. ????? Y ahora quien podrá ayudarnos.....?????
Yo!!!!! el Chapulín Colorado




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