Estimados amigos, compatriotas, camaradas:
Para aquellos que gustan de nuestra historia. un artículo interesante enviado por el amigo Arnaldo Salvini
Que lo disfruten y para algunos como el suscripto, es muy bienvenido, ya que suma conocimientos, sobre el legado de valor y coraje sin límite, que nos dejaron nuestros Próceres y pueblo todo.
Un fuerte y caluroso abrazo en Dios y la Patria
Edie Daniel Duré
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Córdoba - Argentina
"No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética... Lo que mas me preocupa es el silencio de los buenos".
Martin Luther King
20 DE NOVIEMBRE
DÍA DE LA SOBERANÍA
* VUELTA DE OBLIGADO...
¿Y LA BATALLA DE “PUNTA DE
QUEBRACHO”?
Me parece excelente celebrar el combate de la Vuelta de Obligado siempre que al mismo tiempo se celebre - o mencione al menos - el combate de Punta de Quebracho.
La Vuelta de Obligado fue una derrota argentina el 20 de noviembre de 1845.
La Punta de Quebracho fue una victoria argentina el 4 de junio de 1846.
Y fue la misma flota anglo-francesa que forzó el paso por la Vuelta de Obligado, la que al encontrar el rechazo del paraguayo Solano López que se negó a comerciar con ellos por haber combatido a sus hermanos argentinos, la que a su vuelta por el Paraná se encontró con las baterías argentinas, en Punta de Quebracho, comandadas nuevamente por Lucio V. Mansilla donde les infligieron una humillante derrota.
Pero hasta los más nacionalistas argentinos se olvidan de la Punta de Quebracho.
Es como cuando se habla de la Muerte en Cruz de Cristo y se omite hablar de su Resurrección al tercer día.
Y en ambos casos se habla del MISMO episodio y los mismos actores.
Pero los argentinos caemos siempre en la trampa de destacar la DERROTA y obviar la VICTORIA.
Corrijamos este torpe error, inducido por los medios de difusión, y hablemos de la “Punta de Quebracho” con su magnífica victoria argentina.
ING. FERNANDO M. FLUGUERTO MARTÍ
“... El encuentro del Quebracho, aparte de su enorme importancia militar y política, fue el sello definitivo del desastre económico-comercial de una empresa de injusta prepotencia, llevada a cabo por quienes, seguros de su enorme superioridad material, y atropellando sin consideraciones humanas ni jurídicas todos los derechos de la Confederación Argentina, se proponían un cuantioso dividendo...”
FRANCISCO HIPÓLITO USAL
“...La flota invasora pasó pero a su regreso, tras varias escaramuzas, recibió una verdadera paliza en Punta Quebracho. Hoy no se habla de la victoria de Punta Quebracho...”
FRANCISCO FERNANDO DEL CORRO
CONSECUENCIAS DE LA BATALLA DE PUNTA QUEBRACHO:
El gobierno argentino consigue de esta forma:
--- Poner fin al bloqueo naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
--- Recuperar la Flota Argentina capturada.
--- Recuperar la Isla Martín García.
--- Un saludo de 21 cañonazos a la Bandera Argentina por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
--- El reconocimiento a la Soberanía Argentina y sus derechos exclusivos sobre la navegación de los ríos interiores.
"Cargill ordenó la mudanza de un monumento histórico nacional donde se libró en 1846 la batalla de Punta Quebracho...." ???
El texto íntegro de los documentos, en el archivo adjunto
LA BATALLA DE PUNTA QUEBRACHO EN SU CONTEXTO HISTÓRICO
• INTRODUCCIÓN
La Batalla de Quebracho (de Punta Quebracho o de la Angostura del Quebracho) contra la armada anglo-francesa, ocurrió el 4 de junio de 1846, unos ocho meses después de la batalla de la Vuelta de Obligado. El lugar se encuentra en las cercanías de la actual localidad de Puerto General San Martín, a 35 Km. de Rosario, en la provincia de Santa Fe.
(No debe ser confundida con la Batalla de Quebracho Herrado (28 de noviembre de 1840), del general Juan Lavalle, o con la batalla de la Revolución del Quebracho, en Uruguay)
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• LA BATALLA
Las naves anglo-francesas volvían hacia el Río de la Plata después de haber sido su campaña un total fracaso económico y militar, ocho meses después de haber forzado el paso hacia el norte en la Vuelta de Obligado.
Los cañones argentinos habían sido emplazados por el general Lucio Norberto Mansilla (al mando) en lo alto de una barranca, totalmente fuera del alcance de la artillería enemiga. De modo que los buques y sus hombres no tuvieron más remedio que hacer lo posible para huir del lugar lo más pronto que se pudiese, no si antes librar una importante batalla de más de tres horas.
Dos mercantes se hundieron, otros cuatro fueron incendiados para no caer en manos argentinas, y los vapores de guerra Harpy y Gorgon resultaron seriamente dañados.
Cabe resaltar el hecho de que la escuadra que acompañaba a los mercantes estaba constituida por modernas naves blindadas, con torretas de artillería giratorias y cohetes Congreve
Fueron héroes de la Batalla del Quebracho, entre otros, el general Lucio Norberto Mansilla y el coronel Martín de Santa Coloma, quién conducía el Batallón Santa Coloma.1
Cabe recordar que durante la batalla de la Vuelta de Obligado, librada seis meses antes contra los mismos invasores, el general Mansilla recibió un cañonazo y prácticamente se lo dio por muerto. Sin embargo, a las pocas horas se levantó de su tienda y siguió luchando. Ahora volvía a la carga al grito de "Viva la soberana independencia argentina".L.N. Mansilla, al iniciar el fuego de artillería en la Batalla de Quebracho
“El encuentro del Quebracho, aparte de su enorme importancia militar y política, fue el sello definitivo del desastre económico-comercial de una empresa de injusta prepotencia, llevada a cabo por quienes, seguros de su enorme superioridad material, y atropellando sin consideraciones humanas ni jurídicas todos los derechos de la Confederación Argentina, se proponían un cuantioso dividendo”.
Una cruz de quebracho fue colocada en el lugar el 4 de junio de 19392 y a partir de 1983, se gestionó su reconocimiento como lugar histórico, realizándose en este lugar un Parque Histórico. Finalmente el 21 de abril de 1999 la Ley Nacional 250883 declara a este predio Lugar Histórico Nacional.
Francisco Hipólito Uzal
• CONSECUENCIAS
Como resultado de esta acción se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Thomas Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Juan Manuel de Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".
El gobierno argentino consigue de esta forma:
• Poner fin al bloqueo naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
• Recuperar la Flota Argentina capturada.
• Recuperar la Isla Martín García.
• Un saludo de 21 cañonazos a la Bandera Argentina por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
• El reconocimiento a la Soberanía de Argentina y a sus derechos exclusivos sobre la navegación de los ríos interiores.
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Fuente: http//es.wikipdia.org/Wiki/Batalla_de_Quebracho
• DESARROLLO
LA VUELTA DE OBLIGADO.
!!! PARA RECORDARNOS DE LO QUE FUIMOS ..!!!
Por Federico Gaston Addisi.
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• EL BLOQUEO ANGLO-FRANCES y EL TRATADO DE PAZ DEL 31 DE AGOSTO DE 1850.
El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad. Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho (f) demostraron la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia a las potencias extranjeras. La capital de la Banda Oriental, se encontraba sitiada por tierra por las tropas de la Confederación y del General Oribe. Montevideo era defendida por los emigrados argentinos, franceses, españoles, italianos, ingleses. Rosas ordena el bloqueo naval; los extranjeros viendo perjudicados sus intereses comerciales se alistan en la defensa de la ciudad. Semanas mas tarde, y cuando los sitiados en Montevideo habían perdido las esperanzas de auxilio internacional, arriba a Bs. As. la "comisión mediadora" integrada por el inglés William Ouseley y el francés Deffaudis, a bordo de los primeros buques de guerra a vapor que navegan por el Río de la Plata.
Confiados en el respaldo de la flota exigen el retiro de las tropas de la Confederación y el levantamiento del bloqueo. Aseguraban estar autorizados para usar la fuerza si era necesario. Rosas no se conmueve, invoca su carácter de beligerante y la soberanía sobre los ríos interiores; además sostiene la legitimidad del General Oribe como presidente legal del Uruguay. Ante el ultimátum de los ministros extranjeros, Rosas, inflexible, les mandó extender los pasaportes; es decir, los expulsó de Buenos Aires.
El 2 de agosto, la escuadra anglo-francesa se apoderó de la flota argentina y desembarcó tropas en Montevideo. Los agresores izan sus pabellones en las embarcaciones nacionales al mando del valiente Brown.
El pretexto con que Inglaterra y Francia pretendieron encubrir su agresión militar fue que la guerra entre Montevideo y Buenos Aires perjudicaba el comercio.
En realidad se trataba lisa y llanamente de la conquista por las armas de la cuenca del Plata y de los territorios que bañaban sus ríos. Pretendían dominar la Banda Oriental y establecer allí sus bases de operaciones comerciales (también militares) sobre los ríos internos.
En este sentido, la política americanista de Rosas en defensa de la independencia de Uruguay y el reconocimiento de Oribe como su autoridad, como así también su poder real sobre el interior de la Confederación eran un obstáculo para los intereses de los agresores. Rosas declaró piratas a los barcos de las potencias agresoras. La Confederación se encontraba jaqueada por potencias europeas y además, por todos sus vecinos, interesados en ensanchar sus fronteras.
En tanto, los unitarios cometían actos de alta traición a la patria; Sarmiento incitaba a Chile a apoderarse del estrecho de Magallanes; Florencio Varela proponía la independencia de la Mesopotamia; y Echeverría alentaba a los invasores.
En cambio, el pueblo acompañaba a Rosas, pero también lo hacían los padres de la patria. San Martín le ofrecía sus servicios y le obsequiaba su sable; Brown aceptaba la conducción de la escuadra; Manuel Moreno representaba a la Confederación en Inglaterra y Tomás Guido hacía lo propio en Río de Janeiro.
La Sala de Representantes aprobó la conducta de Rosas en vibrantes discursos patrióticos:
"La guerra es una gran calamidad pero sus estragos son preferibles a la ignominia. No hay causa más poderosa ni más justa que el honor de una nación".
En septiembre de 1845 los invasores bombardearon, tomaron y saquearon Colonia del Sacramento y ocuparon Martín García. Allí se "destacó" Garibaldi, quien luego atacó a lo largo del río Uruguay las ciudades de Gualeguaychú, Concordia, Paysandú y Salto, saqueando todo lo que encontraba a su paso. El 18 de septiembre se declaró oficialmente el bloqueo de los puertos argentinos y a fines de ese mes fue ocupado el puerto uruguayo de Maldonado, para atacar por la espalda a Oribe. Casi simultáneamente se conocía la noticia que se preparaba un convoy para remontar el Paraná hasta Corrientes y Paraguay custodiado por buques de guerra "en demostración" de no existir soberanía argentina sobre el río. El 20 de noviembre de 1845 tuvo lugar la batalla de La Vuelta de Obligado.
. En ese lugar entraron en posición las baterías de artillería del General Lucio Mansilla, para aumentar la eficacia de los fuegos de posición se procuró la detención del avance de las naves enemigas cruzando tres gruesas cadenas ancladas sobre la posición y atadas en el otro extremo próximo a la orilla izquierda del río. La disparidad de fuerzas era abrumadoramente desfavorable.
La flota enemiga se componía de 11 buques con 99 cañones, entre ellos tres vapores, seguidos por una flota de cien buques mercantes cargados de productos.
La escuadra anglo-francesa desafiaba abiertamente a Rosas pero sobre todo, ofendía nuestra soberanía nacional Así lo entendían los combatientes de Obligado que al mando de Mansilla y antes de iniciar la batalla proclamó: " ¡Milicianos del departamento del Norte! ¡Valientes soldados federales, defensores denodados de la Independencia de la República y de la América!
Los insignificantes restos de los salvajes unitarios que han podido salvar de la persecución de los victoriosos ejércitos de la Confederación y orientales libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande; India Muerta y otras; que pudieron asilarse en las murallas de la desgraciada ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de Francia e Inglaterra, navegando las aguas del gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la nacional
¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis!...Considerad el tamaño insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables: aquí no lo serán!... ¿No es verdad camaradas? ¡Vamos a probarlo!...Suena el cañón! Ya no hay paz con la Francia ni con Inglaterra ¡¡¡ Mueran los enemigos !!!... Tremole en el río Paraná y en sus costas el pabellón azul y blanco, y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea.
Sea ésta vuestra resolución, a ejemplo del heroico y gran porteño, nuestro querido gobernador brigadier Don Juan Manuel de Rosas, y para llenarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro jefe y compañero el General Lucio Mansilla. ¡Viva la Patria! ¡Viva la Federación! ¡Viva su heroico defensor Don Juan Manuel de Rosas! ¡Mueran los salvajes unitarios y sus viles aliados anglo-franceses!
Mansilla con escasos elementos contuvo desde las diez de la mañana del 20 de noviembre hasta las cinco de la tarde a la flota invasora provocándole 150 muertos y 4 buques fuera de combate.
La escuadra atacante quedó más de 7 días inmovilizada por las reparaciones que tuvo que encarar y la atención de sus bajas de personal. Por nuestra parte tuvimos 650 hombres fuera de combate, resultando herido el General Mansilla. Los combates de San Lorenzo y Punta Quebracho demostraron también la voluntad de Rosas de ofrecer resistencia y las potencias extranjeras no pudieron, en definitiva vender sus mercaderías a las empobrecidas provincias litoraleñas. En tierra el ejército federal triunfó sobre las huestes unitarias.
En 1846 el gobierno inglés comprendió que la política intervencionista seguida había provocado un desastre comercial al disminuir drásticamente las importaciones de productos de ese país. Para el año 1848 en Europa se dio un movimiento liberal con tendencias extremas, que provocaron que el ministro británico Southern y el almirante francés Lepredour que se encontraban en El Plata fueran nombrados encargados de ajustar con Buenos Aires una paz justa.
Por fin, Gran Bretaña firmó con Rosas el tratado del 24 de noviembre de 1849 por el cual Gran Bretaña se vio obligada a evacuar la isla Martín García, reconocer la soberanía argentina sobre los ríos interiores, los derechos de Oribe para ocupar la presidencia del Uruguay, devolver los barcos argentinos y saludar en desagravio el pabellón nacional con 21 cañonazos. Con respecto a Francia se convino que la Argentina retiraría las tropas de la Banda Oriental cuando Francia quitase a las guarniciones militares de Montevideo, abandone su posición hostil y celebre un tratado de paz. Lepredour debió ceder después de meses de negociar ante las exigencias de Rosas.
El 31 de agosto de 1850, Francia concluyó con la Confederación un tratado de paz y amistad que debía ratificarse en su país. Rosas exigió que se formule el desagravio al pabellón nacional con 21 cañonazos en forma inmediata a lo que Leprodour accedió. Los respectivos tratados de paz marcaron el triunfo de una altiva y firme postura nacional llevada adelante con férrea voluntad por el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas.
FGA.
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BIBLIOGRAFIA:
José María Rosa - Historia Argentina - Tomo V. - Ed. Oriente.
Francisco Hipólito Uzal - Obligado la batalla de la soberanía. - Ed. Moharra.
Carlos Ibarguren - Juan Manuel de Rosas. Ed. Theoría.
FUENTE: http://foro.seprin.com/
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“PUNTA QUEBRACHO” LA OTRA “VUELTA DE OBLIGADO”, LA GANADORA.
Por Fernando Del Corro (*)
Los argentinos conmemoramos en estos días los 165 años de la batalla de la Vuelta de Obligado, uno de esos hechos épicos de nuestra historia que, aunque concluido en derrota, sirvió para establecer un hito en la resistencia contra el intento colonizador de Francia y el Reino Unido (RU) sobre la región y, en particular, de adueñarse del control de los ríos del estuario del Plata. Los invasores fueron golpeados pero pasaron.
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Allá lejos y hace tiempo, en el 480 Antes de Nuestra Era (ANE), el rey espartano Leónidas, al frente de unos 2.000 hombres, demoró durante siete días al ejército persa de 300.000 en el paso de las Termópilas (puertas calientes en griego). Obviamente casi todos los griegos murieron en el enfrentamiento y los persas lograron pasar, pérdidas mediante.
La historiografía, desde antiguo, puso sobre el tapete la importancia que tuvo la heroica resistencia en el desfiladero de las Termópilas que facilitó el replanteo de la resistencia griega ante las fuerzas del emperador Jerjes I que dio lugar a una ordenada retirada de la flota en Artemisio y la posterior destrucción de la escuadra persa en Salamina y la expulsión final de los invasores en Platea varios meses después. Hoy también se habla de las victorias de Salamina y Platea.
También la Vuelta de Obligado fue una derrota heroica. Las fuerzas colonialistas contaban con un poder enormemente superior a las patriotas que los esperaron en el lugar elegido en 1811 por Hipólito Vieytes –que no sólo fue importante por su jabonería- para una eventual necesaria defensa del Río Paraná. Los defensores tuvieron diez veces más muertos que los atacantes (se dice que uno de ellos fue el malvinero “Gaucho” Rivero) y cinco veces más heridos.
La flota invasora pasó pero a su regreso, tras varias escaramuzas, recibió una verdadera paliza en Punta Quebracho. Hoy no se habla de la victoria de Punta Quebracho.
Este triunfo militar argentino sobre un intento de las dos principales potencias europeas de la época contribuyó a impedir una nueva fractura del territorio nacional que ya había sufrido la separación de la Banda Oriental, consumada contra la voluntad de José Gervasio de Artigas; de Bolivia, facilitada por Bernardino Rivadavia; y antes la del Paraguay, amén de los sucesivos avances fronterizos chilenos.
Como parte del proyecto colonialista estaba la creación de un nuevo estado mesopotámico con las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones (de esta se perdió la mitad a expensas del Brasil medio siglo después).
Luego de dejar atrás la zona bonaerense de San Pedro tras la batalla de la Vuelta de Obligado los invasores siguieron navegando aguas arriba el Paraná protegiendo un importante convoy de buques mercantes cargados con mercaderías para colocar en las ciudades litoraleñas y en Asunción del Paraguay, pero se encontraron con el rechazo de las poblaciones ribereñas y nuevas emboscadas de las fuerzas criollas, tanto de ida como de vuelta, tales las de Acevedo, Tonelero y San Lorenzo.
Ni las ciudades mesopotámicas de Goya y Corrientes ni la capital paraguaya resultaron buenos mercados para la colocación de los bienes trasladados. La situación económica de la región no era la mejor, sobre todo por la escasez de metálico y en el caso de Asunción los militares y comerciantes europeos no fueron bien acogidos por el presidente Carlos Antonio López quién por entonces solía hacerse asesorar por Artigas, asilado en ese país por negarse a regresar a la ex Banda Oriental devenida en el Uruguay “independiente”.
Habían pasado ocho meses desde la Vuelta de Obligado, el 4 de junio de 1846, cuando el general Lucio Norberto Mansilla, volvió a esperar a los invasores en otro lugar estratégico, pero más al norte: Punta Quebracho (o angostura de Punta Quebracho), hoy Puerto General San Martín, en la Provincia de Santa Fe, a unos 35 kilómetros de la ciudad de Rosario. El resultado esta vez fue completamente distinto; la derrota heroica se convirtió en un triunfo demoledor ya que fueron hundidos dos mercantes, incendiados cuatro mas y sumamente dañadas dos naves de guerra. Esta vez los argentinos registraron un solo muerto y los colonialistas 60.
Un mes más tarde se propuso un acuerdo por cual, entre otras cosas, el RU y Francia abandonaran su ocupación de la isla de Martín García, devolvieran los barcos de guerra argentinos que habían capturado y reconocieran a la Confederación Argentina el control de los ríos interiores. El gobierno del RU rechazó esa propuesta y el gobierno de Juan Manuel de Rosas avanzó en un tema clave, no ya militar sino financiero, ya que apeló al default de la deuda externa, haciendo que los financistas acreedores impulsasen una solución por lo que en 1848 se firmó el Tratado Southern-Arana con el RU y en 1850 en Lepredour-Arana con Francia, con los cuales concluyó definitivamente el bloqueo de esos dos países al Río de la Plata que operaban desde Montevideo, la capital uruguaya.
Si la heroicidad griega de 2.490 años atrás en Termópilas no hizo olvidar la victoria en Salamina parece que hoy, a 165 de la Vuelta de Obligado no se debiera olvidar el gran triunfo de Punta Quebracho ni la represalia financiera.
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(*) Periodista e historiador graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Docente en Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Colaborador en la cátedra de Deuda Externa de la Facultad de Derecho de la UBA.
Gentileza: Ingeniero Fernando Martí
Batalla de Punta Quebracho
Parte de Guerra del Paraná
Fecha 4 de junio de 1846
Lugar Río Paraná (Prov. de Santa Fe)
Resultado Victoria decisiva de la Confederación Argentina
Beligerantes
Confederación Argentina
Reino Unido
Francia
Comandantes
Lucio Norberto Mansilla
Juan Bautista Thorne
s/i
Fuerzas en combate
17 cañones
600 infantes
150 carabineros 12 buques de guerra
Bajas
1 muerto
2 heridos 6 buques destruídos
60 muertos
¿Y ESTO...?
• PERDER NUESTROS LUGARES HISTÓRICOS ES PERDER NUESTRA IDENTIDAD
PUNTA QUEBRACHO - Ciudad Puerto General San Martín
Por Callejero
Cargill ordenó aquí la mudanza de un monumento histórico nacional donde se libró en 1846 la batalla de Punta Quebracho, Santa Fe, que significó el comienzo del fin del bloqueo anglo francés a dos kilómetros del sitio original, tras la compra del predio circundante. El hecho fue parte de uno de los programas de Telenoche Investiga y fue comentado por la periodista Miriam Molero en el diario La Nación, el 20 de setiembre de 2002.
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El monumento fue inaugurado en 1939 y recordaba la epopeya popular del 4 de junio de 1846 cuando ocurrió la batalla de Punta Quebracho. Ese día tropas comandadas por el general Lucio Mansilla esperó a la escuadra anglo-francesa que bajaba por el Paraná tras el combate de Vuelta de Obligado, en noviembre de 1845.
Dos mercantes fueron hundidos, otros cuatro debieron ser incendiados para que no caigan en manos argentinas mientras que los Vapores de guerra Harpy y Gorgon quedaron seriamente dañados. Mientras las tropas argentinas tuvieron una sola baja, las enemigas fueron 60.
Cuando Cargill impuso sus alambrados, el sitio histórico fue desalojado quitándose la cruz que conmemoraba la victoria para ampliar la destilería. No quedaron bandera ni placas que se habían colocado en memoria de la gesta. El 20 de noviembre de 2002, las Mujeres en Lucha de la Federación Agraria Argentina realizaron un acto en homenaje a aquella postura. Actualmente el lugar es apenas un basural con mástil de Cargill.
En 2006 Cargill invirtió 200 millones de dólares en el Gran Rosario. Amplió capacidad de molienda en Puerto San Martín, construyó un complejo industrial con puerto propio en Villa Gobernador Gálvez y levantó una Maltería en Alvear.
El mismo posee muelle para barcazas y celdas de fertilizantes que opera Mosaic
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FUENTE:
http://www.foco.org.ar/oet-documentacion%20y%20base%20de%20datos/oet-reportes/reporte.06.%20cargill.pdf
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“A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
(San Martín a Rosas.)
“Cuando la Patria está en peligro, todo está permitido, excepto, no defenderla”.
(José de San Martín)
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